"Hay algo que debéis entender de mi forma de trabajar. Cuando me necesitáis y no me queréis, debo quedarme. Cuando me queréis, pero ya no me necesitáis, debo irme... Es un poco triste, pero es así"- película: La niñera mágica.

(Sin embargo, a pesar de mi ausencia física, me tendréis allí donde me necesiten)


3 de mayo de 2019

¿Perverso o Psicópata?



No es la primera vez que escucho una pregunta que yo también me había hecho y qué, nadie intentaba responderla o aclararla. Pasado un tiempo me llega la pregunta sobre qué diferencia hay entre un perverso y un tipo que mata de forma repetida y/o metódica. Que diferencia a un perverso de un asesino en serie o un abusador en serie? Aquí lo abordamos y lo intentamos pensar.

Sergio Alonso Ramírez
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26 de abril de 2019

TU deseo es mi MANDATO


La obediencia ciega siempre estuvo en diferentes formatos institucionales. Pero siempre el que obedece es el sujeto. Qué pasa cuando el deseo del Otro se convierte en un mandato sin matices? Una lectora nos envía una pregunta difícil de adivinar su respuesta y aquí intentamos explicarla de forma amena. 

Sergio Alonso Ramírez
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19 de abril de 2019

Donde Darwin se peleó con Dios



Darwin con la teoria de la evolución no trae solo los fundamentos evolutivos de la modernidad sino que aporta algo más. Algo que pica, algo que molesta, incomoda y qué, incluso hoy en día, es mirado con cierto desprecio por algunas formas de pensamiento. Por qué será?

Sergio Alonso Ramírez
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12 de abril de 2019

¿Cuál es el sentido de la filosofía en la cultura?


Mucha gente se pregunta cual será el sentido de la filosofía y el pensar, o el poder reflexionar más allá de las corrientes de pensamiento predominantes. Y en este vídeo hablo sobre qué somos para la cultura, qué es nuestro pensamiento y que quizás tengamos un protagonismo más fuerte del que creemos.

Sergio Alonso Ramírez
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8 de abril de 2019

Ella quiere ser chupada por el vampiro

Ella quiere ser chupada por el vampiro, le encanta la idea de que ese ser extraño, poderoso, sobrenatural la use y la necesite para su subsistencia. De golpe, ella, una simple mortal, una que tiene, o no tiene, lo que cualquier otra, sería especial, especial para la necesidad de él, que tiene todo lo que ella no. Él que es fálico, a partir de su necesidad, la hace fálica a ella. Se fusionan en la pasión, en la necesidad y en el lugar particular que ocupa uno en el otro. Todos le dicen que es peligroso, que incluso podría perder la vida, pero ella no quiere dejar de ser todo lo que él necesita. Porque puede que ella no tenga lo que él, pero ella es lo que él necesita, por ende tiene su poder a partir de su necesidad. Hacía tanto que no se sentía así de especial. Es más, nunca recuerda haberlo hecho, aunque algo peculiar la atrae, como si tuviese un recuerdo que no puede evocar. 
¿Cómo hacer caso a todo lo que dicen cuando ella es ese objeto especial de él? ¿Cómo abandonar a quién le chupa la sangre y la hace especial en un mundo donde todos son sombras buscando cuerpos?
Pero un día se dio cuenta de donde venía su recuerdo. Fue el día que nació su hijo y se cruzaron sus miradas. Ahora su pequeño vampiro la mira casi igual que su marido chupa-sangre. Y ahí pensó y dijo: "creo que el recuerdo es de cuándo yo lo era todo para mamá". 
En ese momento pego un pequeño grito y miro a su niño, ya había clavado sus dientitos en la teta, que ahora le daba sangre y leche. Y lo miro con cara de amor y complacida porque sabía que siempre seria importante para alguien, a pesar y gracias a que él otro la necesitaba. 


Sergio Alonso Ramírez


Psicólogo Psicoanalista

5 de abril de 2019

Video: Después de la carrera, ¿Qué?



Todo parece muy recto, muy programado e incluso evidente. Sin  embargo las personas terminan sus estudios y se encuentran frente a un gran vacío en el mundo exterior, de si  mismo que a su vez produce preguntas, angustias y algo de desesperación también. En este video pensamos sobre esta situación al terminar los estudios y dejar de ser "estudiante" para pasar a ser... algo más.

Sergio Alonso Ramírez
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29 de marzo de 2019

Qué se viene? Charlas Reflexivo Psicoanalíticas


A partir del viernes 05/04/2019 comenzarán a emitirse los viernes un nuevo vídeo sobre diferentes temáticas abordadas desde el psicoanálisis y desde la intelectualidad, es decir, de animarnos a pensarlas simplemente.

Sergio Alonso Ramírez
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24 de marzo de 2019

Tan difícil es amar y educar para que el otro se haga cargo de su falta?

Tan difícil es amar y educar para que el otro se haga cargo de su falta? - pregunta Mar en un comentario de Facebook (www.facebook.com/Psicosujeto)
La cuestión es que generalmente al amar en los hijos no solo se pone el narcisismo de uno y se ama uno en ellos sino también se ponen ideales, frustraciones, deseos insatisfechos pero a su vez se deposita un yo ideal que no quiere que al hijo/a le pase nada, que no sufra, que no le falte nada. Ponemos a su vez algo de perverso al pretenderlo sin faltas. Simplemente que siga las normas y que le vaya bien y a la vez que continúe siendo eso tan preciado. Sin embargo él también se ve con esos ojos y es una mirada de un ego que pretende encontrarse sin falta. Incluso hoy en día ya no es común escuchar las palabras esfuerzo, dedicación, paciencia, tenacidad, ahínco y resignación. Sino logro, éxitos, tu puedes, si te lo propones lo lograrás, etc. Como si viviésemos en un mundo sin empleados, taxistas, meseros, enfermeros, gente mediocre, común y corriente, gente que no son eso especial que ahora parece que está al alcance de todos pero sólo muy pocos, como siempre, alcanzan. 
El otro día posteaba una frase con la palabra inferioridad y a la gente le picaba, le jodía, le molestaba, porque cuando reclamamos, chillamos y pedimos nos creemos importantes, sublimes, con “derechos”, etc pero no queremos decir “pedimos porque estamos en inferioridad con respecto de a quien pedimos”, eso no, eso jode. 
Y eso también es asumir la falta, es aceptar y aprende a vivir con lo que se puede y se tiene y que no todos seremos Mozart, Steve Jobs o presidentes la nación.
Pero quizás aprendamos de la falta como Ceverino, mi vecino del pueblo, que ya cuenta con 81 años y le cuesta caminar. Hoy mismo me contaba como de pequeño con unos 5 años se levantaba temprano a cuidar las ovejas con su padre. Como llego a este pueblito (que es más bien una aldea) sin nada más que 30 pesetas. No tendría estudios ni ayudas ni grandes derechos ni beneficios pero él tenía en claro que estaba en falta y que tenía capacidad de trabajo. Y así, trabajando, ahorrando, invirtiendo en su realidad y no sus fantasías narcisistas, fue comprando un pedacito de tierra, un corral, su casa y así acabó teniendo sus cosas. Con esfuerzo con trabajo y sin baño. Sí, aquí se iban al campo y eso era el baño con 14 grados bajo cero en pleno invierno. 

Por eso me gusta tanto escuchar las historias y la economía de los abuelos de pueblo y del campo, porque, al menos para mi, son de gente que se logra. Primero asumen su falta, saben lo que tienen y lo que no, y han luchado y logrado superarlas e ir más allá en muchos casos. Quizás no han inventado el iPhone pero ellos nos recuerdan como ser felices. Porque mientras el joven que nada tiene más que narcisismo y fábulas de lo que quiere hacer pero no de lo que puede hacer, los mira con desprecio, ignoran que esa gente aprendió siempre a ser feliz porque supieron alimentar el hambre y no las fábulas. Porque para quien sabe que no tiene, quien lo asume, cada logro es un logro. Pero quien en una fábula vive... los logros son para los desgraciados y no para los dioses como ellos que todo quieren y poco hacen. 
Quizás la pregunta de Mar es mucho más profunda de lo que creemos porque por un lado queremos que a nuestros hijos nada les falte, pero si nos les falta nada, lo que les faltará son logros y felicidad. Difícil equilibrio ente nuestro narcisismo proyectado, el sufrimiento y la felicidad. Porque desde el psicoanálisis sólo conocemos el placer a partir del displacer y el deseo a partir de la pérdida... y la felicidad con el reencuentro de lo perdido.
Habrá que estar dispuesto a perder, a reencontrar y a la humildad para poder vivir en falta y feliz. 
Entonces a la pregunta original de la dificultad de que el otro se haga cargo de su falta, tendrá que ver con dejar a los hijos que vayan a la vida a perder y ganar.

Sergio Alonso Ramírez 
Psicólogo Psicoanalilsta 

conferencia: Cuando el amor de los padres estraga



https://youtu.be/zEP10uuBt4g

Sergio Alonso Ramírez
Psicólogo Psicoanalista
Atención personal y online
sergioalonso2000@gmail.com

22 de marzo de 2019

En el reclamo al otro uno reivindica su propio lugar de inferioridad

El sujeto, cuando esta pidiendo algo al otro, siempre esta en una posición de inferioridad en tanto no tiene aquello que anhela. Los motivos de dicho reclamo pueden ser diferentes pero la posición será siempre de cierta inferioridad frente al Amo al que se le pide que le dé eso que quiere. Si bien el sentimiento del que reclama es de que "tiene derecho" es un deseo pero no una realidad, porque en dicho caso no haría el reclamo, sino ejercería el derecho. Las personas tienen a confundir lo que pretenden de lo que tienen, ergo cuando están ejerciendo el reclamo creen ser poseedores del derecho, pero el reclamo en sí detenta que no lo tienen. Así el niño reclama el juguete, la comida, la golosina, no ir a dormir, etc, y llora y se queja. Él siente, como el adulto, que lo quiere y merece. Pero no siempre la cultura que nos rodea nos dirá que eso que pretendemos o sentimos será así. Quizás cambie con el tiempo, pero de momento no. 
Sin embargo esta frase "En el reclamo al Otro una reivindica su propio lugar de inferioridad" dice algo más que lo evidente. Dice que el sujeto que se la pasa reclamando y reclamando como una repetición, no lo hace por lo que siente que no tiene solamente, sino de la necesidad de que haya un Otro, un Amo que le recuerde que es inferior, que no puede, que es un niño, que el falo (poder) lo tiene el Otro. Y así el sujeto se afana buscando causas para reclamar una y otra vez, quejándose de todo, del mundo, sistema, gobiernos, países, continentes, jefes, etc. Y en dicha queja se recuerda que es inferior (pero con orgullo) y que es mucho mejor que esos señores/as malos que le joden la vida. Que es, efectivamente, una pobre víctima del sistema sin ningún tipo de autonomía, posibilidad y recurso. Entonces el Amo es una hijo de puta, una mala persona, un ser vil, perverso y cruel (o incluso no tanto) pero que lo tiene sometido a esta vida. Ahora ser inferior es una causa, un motivo de orgullo, de unión y de reclamo. El narcisismo que no se puede depositar en el logro de los propios deseos y objetivos se pone en el reclamo en sí y la crítica superyoica que puede caer sobre el sujeto ahora cae sobre el Amo. "Es que mis padres, el país, el gobierno, el embarazo, mi situación, este continente, Estados Unidos, ,China, el capitalismo, el comunismo, el socialismo... etc, son el culpable de mi desgracia de la cual no tengo salida ni responsabilidad". Ahora ser inferior (pero siempre orgulloso, aunque siempre apaleado) es lo bueno, y quien se logra, obviamente, es un "mierda". Entonces el sujeto incluso va a construir todo un mundo psíquico para seguir siendo el pobre niño que los padres no le dan nada, estará sumamente cabreado, enojado y encontrara miles, millones de personas en su situación. Y para recordarse que están en dicha posición de inferioridad tendrán que reclamar al Otro porque ellos son "buenos y víctimas" y no son el "Otro". 
Y uno se preguntará... Pero todo reclamo será una posición psíquica. Evidentemente no, sino la persona que no puede parar de buscar causas para reclamar, quejarse, poner sus demonios, como siempre lo hemos hecho en la historia del mundo, en el otro y castigarlo, matarlo, anularlo y de paso satisfacer nuestra pulsión de muerte (que, graciosamente, creemos que no tenemos porque es por "justos" que queremos que le otro reviente). 
El reclamo por su constitución nos recuerda nuestra posición de inferioridad frente al otro. Pero también nos recuerda que queremos algo que el otro creemos que nos tiene que dar. A veces es un simple signo de la posición infantil donde se pelean con papá y mamá toda la vida para seguir siendo ese infante. Pero otras no tanto. En otros casos son cuestiones dolorosas y melancólicas. Pensaba en el reclamos de las madres de plaza de mayo que sus hijos desaparecen y necesitan cerrar algo, pero a la vez en su reclamo están con su hijo de forma melancólica. Porque lo han perdido de forma física, pero en el reclamo de alguna manera recuperan algo de ellos. En este caso justamente el mismo hecho del reclamo no representa una posición infantil, sino una maternal y un luto que no se cierra pero que tampoco muere nadie. 

Aún así estamos en la época de la grandes pretensiones de uno mismo y grandes reclamos a los demás. Con lo cual es una contradicción porque a más le pedimos lo propio al otro, menos no los pedimos a nosotros. Y no me refiero a algo en particular, sino a los logros que tienen que depender de nosotros mismos y no tanto del otro.

¿Será que creamos movimientos donde le pedimos algo al Otro para no preguntarnos qué nos pasa con ese Otro?

Le reclamo al Otro que tiene el poder de darme lo que yo no tengo

Sergio Alonso Ramírez
Psicólogo Psicoanalista

11 de enero de 2019

Victimización, ideologías y pulsión de muerte

En la dialéctica del amo y el esclavo, este último no quiere abandonar su posición y reivindica su victimismo ya que en el mismo hay un fuerte componente narcisista que dice: como yo soy víctima y sufro, doy pena y que el mundo cambie por mí. Lo que yo aporto es mi desgracia pero nunca mi capacidad de cambiar para salir de ella. La exposición es un pedido al otro, pero nunca a sí mismo. 

De esta manera el esclavo tiene garantizado que no necesita libertad para poder modificar en algo su posición sino que en estado de victimización espera que los demás se sometan a su pena y cambien para él/ella. Es ahora, con la poderosa arma extorsiva de la pena y culpa, que se convierte en amo para someter al otro. En las familias suele aparecer más comúnmente, especialmente en las madres, dichos manejos manipulativos, para lograr que los hijos hagan lo que desea.

La auto victimización no hay que confundirlo con ser víctima de una escena y que esto traiga diferentes movimientos psíquicos en el sujeto. Sino que es cuando a partir de un hecho real o imaginado la persona siente que tiene una herramienta para someter al otro a partir de, ahora, victimizarse. 
Por eso se habla de una posición, porque una persona puede ser efectivamente víctima de algo, pero otra cuestión es el comercio que pretende realizar con ello que tiene que ver con el sometimiento de los demás.

Una vez instaurada en la sociedad esta dialéctica la cuestión pasa por quien es más víctima y da más pena para obtener beneficios a partir de ella. 
La contracara es que el amo, es decir, quien no es víctima y es productor, es mirado despectivamente, criticado y secretamente amado, porque en definitiva es a quien va dirigida la pena. Y el Amo no siempre tendrá que ser una persona, sino que puede ser una asociación, una institución, la mirada del otro o incluso el propio grupo donde se esfuerzan por reclamar la atención del Otro.

De ésta lógica encontramos que en ciertos ámbitos, el poder rejuntar circunstancias que han sido penosas (o lo siguen siendo), dependiendo del contexto, pueden servir como validación para agredir o disminuir al otro. Si una mujer es negra, inmigrante y homosexual (en USA por ejemplo), creerá que tiene poder de agredir a un hombre blanco heterosexual dado que ella fue víctima y él otro no,  pero ahora se victimiza con una intensión sádica sobre el otro es decir, repetir para no recordar.  Poner al otro en el lugar de víctima para olvidarse de su propio sufrimiento invirtiendo los roles. Cuando en realidad pueden haber miles de personas que han vivido situaciones penosas que en vez de quedarse en la pena y el posterior sadismo se logran a pesar de las dificultades que el otro le pone encima. Allí donde uno se quedan llorando otros se ponen a construir algo diferente a su desgracia.

Pero lo que vemos es que tampoco sucede esto con tanta frecuencia, sino que otras personas toman las vivencias ajenas y, sin haber pasado por ello, lo utilizan como arma para disminuir al prójimo. Lo que encuentra en una excusa que, paradójicamente, es similar a la sufrida. "A mis antepasados los marginaros, entonces yo ahora tengo derecho de joderte" (porque... ¿estará mal joder a los demás?...).

Entonces ¿qué se pone en juego aquí?. Pues frente a tantos nuevos movimientos que permiten agredir al otro, aparece una vieja pulsión: La de muerte. Siempre tan disimulada encuentra la forma (como el demonio diría la religiones católicas) de colarse en todo lo que pueda para saciar, también con sadismo, la destrucción en el otro. Toma la ignorancia, la juventud, la frustración, el odio para expresarse y autorizarse a lastimar al prójimo, destruirlo, aniquilarlo, ponerle un significante que, en la cultura reinante, autorice al aparato psíquico a producir la aniquilación de su semejante. Nuevas corrientes, viejas pulsiones...

Lo que no pueden entender las personas montadas en sus respectivas películas personales y grupales, que lo que hacen es algo que está presente desde que somos humanos, encontrar formas sádicas de dar rienda suelta a la pulsión de muerte.
Y el sujeto enajenado dice "Pero hay brujas" "pero hay hombres que matan" "pero hay nazis" "pero hay mujeres que matan " "pero va en contra de nuestra religión" "pero son infieles""pero hay curas pedófilos" "pero no es lo mismo..." y así poder, como cuando niños, señalar quien es "muy malo" y descargar sobre dicha persona, grupo u objeto, todo nuestra animosidad destructiva.
Y no me refiero justamente a una institución preparada para poder evaluar la situación y tomar acción a partir de ello, sino a la enajenación de la turba, ahora digital muchas veces, que se autoriza a producir el mismo mal (con nuevos ropajes) del cual se quejan. Aprovecharse entre muchos de pocos...

Entonces ser víctima de algo es, evidentemente, algo penoso y difícil, pero también  podríamos pensar que victimizarse es exactamente lo contrario, es, en realidad, convertirse en victimario pero con diferentes armas.

Sergio Alonso Ramírez 
Psicólogo Psicoanalista

Pd: Sin embargo, como todo, el victimismo tiene sus magnitudes, y no siempre estará asociado a algo tan fuerte como el intento de aniquilar al otro sino cómo formas más sutiles de extorsión donde se pide porque se sufre y se compele al otro a otorgar jugando con la culpa. 

11 de noviembre de 2018

Al sadismo le encanta disfrazarse de justiciero



El sujeto no es ajeno al sadismo, a la pulsión que se satisface en el dolor del otro, que también la podría vincular a la pulsión de muerte, destrucción. Necesaria para afrontar o cambiar situaciones y otras para generar guerras, destrucción, enfermedad y sufrimiento. Pero el humano, como sujeto y sociedad, siempre encuentra un grupo en el cual saciar su sadismo y pulsión de muerte. Cambian de objeto, pero no el sadismo en sí y dicho afán de destrucción. Incluso  el sujeto se siente "que lo hace porque tiene razón" y se enzarza con un grupo o característica del mismo. Cree que está del lado bueno, y cuando alguna ideología de turno que atraviesa la cultura en ese momento lo habilita a descargar su sadismo, su insatisfacciones y frustraciones, lo hace contra otro sujeto que pueda encajar ahí. Cuando Freud hablaba de pulsión de muerte la gente se agarraba la cabeza. Ahora es tan fácil verla... no hay guerras pero buscamos afanosamente donde ver demonios para matarlos, exorcizarlos y torturar al otro en pos de su bienestar: Mujeres poseídas, brujos y brujas, gays, negros, judíos, mujeres, extranjeros, hombres, inmigrantes, emigrantes, machistas, gente de derechas, izquierdas, diferentes, etc, etc. Ahora las formas neonazis aparecen disfrazadas de ser "comprensivas y abiertas" pero te pueden perseguir, acusar e incluso realmente perjudicar (sin mayores investigaciones) por una multiplicidad de cosas, desde cómo hablas, de qué hablas, si no hablas como unos u otros, si no piensas "como ahora dictan nuevas corrientes", si te gusta una cosa u otra, incluso si eres más tradicional. Hay tantas formas de joder a los demás en pos del "progreso"  que más que una corriente de pensamiento y demás, se congrega como una forma de justicieros sádicos que te pueden acusar de todo y así destruirte... porque ellos son buenos y tu no. Son, efectivamente, formas neonazis (por llamarlo de alguna manera) pero con los formatos a veces invertidos, similares o iguales. En USA hasta te pueden maltratar, perseguir, perjudicar por tu color... Blanco. Observamos que es una forma de racismo también pero encubierto por el pasado que "justifica" que ahora se deben vengar y ser igual de sádicos que sus predecesores. O el que fue reprimido reprime al otro (porque se siente habilitado a ser igual al que acusa pero del lado opuesto). O incluso no se puede levantar la voz ni mandar a cagar a nadie. No, eso no, no está bien y eres una mala persona... salvo que pertenezcas al grupo que sí puede gritar. Ahora se pone de moda que todos pueden (especialmente la gente más frustrada en sus vidas personales)  tomar la justicia en sus manos, la agresión o persecución. El sujeto, ahora, "por las redes" puede unirse con otros a saciar su sadismo y pulsión de muerte "justicieras" y descargar toda su frustración en el otro. Se mueve sigilosa la pulsión de muerte y la sádica y toma al sujeto que ni siquiera se entera. En fin... Al sadismo, le encanta disfrazarse de justiciero

Sergio Alonso Ramírez

Psicólogo Psicoanalista

19 de octubre de 2018

Breve explicación de las resistencias

Bueno, ahí esta el tema, las resistencias. Justamente cuando el sujeto se acerca a algo o tiene que revelar algo y sabe que lo sacará a La Luz de su análisis, la psique se protege para mantenerlo reprimido. Con lo cual cuando se aproxima a salir lo que hace es evitar el análisis mediante olvidos, situaciones donde se hace difícil hablar o escuchar, es decir, pone de manifiesto resistencias que justifica como casualidades, olvidos, circunstancias, confusiones (aparentemente lógicas y otras extremadamente absurdas), enojos e incluso apatía (como que no pasa nada). También se puede ocultar en un supuesto rasgo infantil “ser colgada/o”, que es como decir que no es muy responsable y enmascarar lo que le sucede detrás de ello. Ahí hay dos salidas, que el paciente sea fuerte y las trate de vencer y poder seguir su análisis o que el síntoma lo domine y “tome la decisión “ de huir (haciendo caso omiso a todas las resistencias como evidencia de que algo le sucede.

Para que sea más fácil de entender: el adicto tiene mil excusas para dejar de drogarse pero ninguna para ir a buscar más droga

Sergio Alonso Ramírez 
Psicólogo Psicoanalista

1 de octubre de 2018

La frustración de no llegar a los ideales: Los millennials

Aquí traigo una charla muy interesante sobre los millennials. O dicho de otra manera, los jóvenes de ahora. Expectativas altas, ausencia de conciencia de límite y esfuerzos que esperan frutos sobredimensionados. Dicho en palabras psicoanalíticas: "La negación de falta a través del narcisismo". La cuestión aquí son los altos niveles de frustración (cosa que se habla en la crisis de los 30's) y por otro lado la dificultad que vemos en la consulta con esta juventud que se acusa y acosa por no ser Steve Jobs a los 30 años, y tampoco aceptan el tiempo, el trabajo, la humidad de las posibilidades esto puede llevar a diferentes salidas, desde superarlo hasta ideas suicidas. 
Saludos
Sergio Alonso Ramírez
Psicólogo Psicoanalista


17 de septiembre de 2018

La trampa del algunos sufrientes

Te demanda, te pide, te acosa, te acusa, te quiere, te promete, te traiciona, te abandona, te odia, te pide que entres en el infierno, te dice que se te dará todo y te quita todo. Llora y apunta con sus lágrimas acusatorias a tu persona. Sufre, anhela y pierde todo el tiempo, pero intenta secuestrarte en su dolor, su angustia, su pérdida...
Y luego de todo esto te mira y te dice: "cruel". Representa una y otra vez lo que le han hecho, pero ni se da cuenta que ahora se lo hace a los demás enarbolando la bandera del victimismo. Y así va por la vida, llorando lágrimas de veneno que dará a probar a quien se acerque a preguntar qué le sucede. 

Parece un cuento,  una metáfora, pero es una patología. 

Y lo patológico ni siquiera es el sufrimiento, sino el bucle en el que se encuentra del cual no puede salir pero quiere que tú entres. 


Sergio Alonso Ramírez

Psicólogo Psicoanalista
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