"Hay algo que debéis entender de mi forma de trabajar. Cuando me necesitáis y no me queréis, debo quedarme. Cuando me queréis, pero ya no me necesitáis, debo irme... Es un poco triste, pero es así"- película: La niñera mágica.

(Sin embargo, a pesar de mi ausencia física, me tendréis allí donde me necesiten)


2 de septiembre de 2011

Padres logradores, Hijos temerosos


Desde el psicoanálisis sabemos que los hijos son fálicos. Pero... ¿Qué significa fálico? Se refiere a que el hijo viene a dar completud a los padres, es el hijo que viene a tener lo que los padres no tuvieron, a disfrutar lo que no disfrutaron y a lograr lo que ellos no lograron.
Esas madres que se casaron con el que le gustaba a su madre ahora su hija podrá elegir. Ese padre que toda la vida tuvo que hacer trabajos físicos o de bajo nivel, su hijo logrará lo que el no pudo ¡Usará traje y corbata!: "Mi hijo será como aquellos que tanto admiraba y yo no pude ser".
El hijo es una segunda oportunidad donde los padres ponen todos aquellos deseos que debido a sus circunstancias de la vida han tenido que sepultar en un "casi" olvido. Digamos que el hijo es como una proyección de los deseos de los padres, y justamente nace a partir de estos deseos.
Claro está que no siempre son deseos muy halagüeños. A veces pueden ser "mi hijo/a será para mí porque yo fui de mis padres" o "no tendrán nada porque me tendrán a mi". En todo caso ya sea en situaciones mas grotescas o más sanas, los hijos son un deseo desde su propia concepción y un recipiente para poner en él todo aquello que uno dejo pendiente.
Son, de alguna manera un re-nacer.
"A mi hijo no le faltará lo mismo que me ha faltado a mi" y aún más fálico "A mi hijo no le faltará nada" (como sí me ha faltado a mi).
Esto evidentemente puede tomar en algunos casos matices muy oscuros. En especial cuando no se da lugar a que el propio hijo pueda desarrollar su propio deseo. De hecho una de las metas de un psicoanálisis es poder descubrir el deseo propio, más allá de los deseos que nos inscriben los padres y la sociedad y poder llevarlo a cabo, por supuesto, con el coste de la renuncia al deseo de los demás.
Porque la pregunta es ¿Y si el nene no quiere ser médico? ¿Y si el nene quiere ser jardinero? Algunos podrán asumir sus propias faltas como personas y dejar de pretender que sus hijos las completen y otros se empecinarán en "no aceptar al hijo por quien es" si no por "quien debería ser" pero para uno.

Dicho esto ahora vamos a pasar a un contexto actual. Yo siempre me pregunte qué es lo que sucede cuando se ve a un padre que de la nada ha logrado muchas cosas y luego sus hijos parecen inútiles, vagos o temerosos de perder algo.

Toda persona, desde un punto de vista evolutivo, se desarrolla a partir de los desafíos. Todas las habilidades y características suelen tener una larga trayectoria de desarrollo para poder obtener aquello que deseamos y/o necesitamos. Es decir, una especie no desarrolla una pierna de más "inútil", en todo caso tenderá a perderla si no la usa.
Desde este punto de vista comenzamos a entender las historias de nuestros padres y abuelos donde de la nada se han ido construyendo una realidad más que confortable. Fue justamente el verse cara a cara con la necesidad, con la falta, lo que los ha impulsado a intentar crecer, no caer en la miseria (posiblemente volver a ella) y avanzar hacia adelante. Por supuesto que a nadie le gusta tener que esforzarse, reprimir sus placeres actuales en pos de un futuro mejor. Uno quiere disfrutar el "ahora". Pero en la vida de estas personas que tanto han luchado, los sacrificios, los esfuerzos y las supresiones de placeres inmediato han abundado. Y por supuesto han dado sus frutos.
¿Acaso piensan que ellos no soñaban con no tener que hacerlo, con pasarla mejor, con no tener que privarse de muchos placeres? Claro que sí.

Pero ahí, es donde aparece el nene o la nena. Es decir, el principito o la princesita. Ese hijo que gracias al esfuerzo del padre no necesitará hacer todos los esfuerzos que ya han pasado, quien tendrá vía libre. Quien podrá completar la frase: "si yo hubiese tenido esto quién sabe donde hubiese llegado".
Ese hijo o hija es fálico necesariamente. Porque viene no solo a cumplir deseos inconclusos sino sanar heridas de batallas. Ya que en él se proyectarán los padres y disfrutarán como si fueran ellos mismos.

Pero todo tiene su trampa y hoy en día nos encontramos con hijos que son como bobos, adormilados y principalmente temerosos. No tienen garra, no tienen fuerza, se contentan con poco y son sumamente cómodos. En otros casos realmente aprovechan las oportunidades heredadas, pero en otros... En otros son como un bálsamo de la inutilidad.

Si usted es padre o madre y quiere que su hijo sea un inútil le paso algunos consejos que le serán de suma utilidad:


·  Nunca fomente en el chico el esfuerzo.
·  Ni se le ocurra que cuando logra algo sienta que es un logro propio, siempre arrebáteselo.
·  Prémielo cuando no haya hecho nada bien, de esa manera aprenderá que puede recibir si no ha hecho nada.
·  Eso sí, exíjale lo que usted no pudo hacer con su vida, como si el chico fuera un títere. Lo tiene fácil porque seguramente los tomará como modelo.
·  No se le ocurra fomentar ningún deseo que sea propio de su hijo.
·  Es muy importante que le transmita sus miedos. Porque los mismos, si bien no están actualizados, para el chico/a será una realidad. Y así logra que su hijo desestime sus aspiraciones y por supuesto que luche por ellas.
·  Cólmelo de todo tipo de comodidades. Es importante que piense que se obtienen gratis.
·  Cuando ya sea un poco mayor no olvide comprarle un coche. No importa que él no gane para pagarlo. Pero sí que su primer meta sea algo que no podría pagar nunca viviendo solo con su salario. ¡No vaya a ser que el chico tenga un parámetro de realidad!
·  No fomente el ahorro en la criatura. No vaya a ser que descubra que el que guarda tiene y el que tiene elige... Mejor que se endeude caprichosamente hasta que no pueda más y tenga ataques de ansiedad (no se preocupe que las pastillas se las dan en la seguridad social)
·  Nunca se le ocurra plantearle o plantearse que usted ya lo crió, educó y le dió las armas que pudo para que salga a la vida. Usted reténgalo en su casa como un prisionero de la inutilidad.
·  Si se pone rebelde y usted hizo bien su trabajo, lo echa de golpe. Total... como no sabe guardar dinero, ni cocinar, ni planchar, ni lavar ni nada... volverá.
·  Ni se le ocurra pensar en que el nene pase por nada malo. Es de oro, tiene que tener todo servido.
·  Usted mátese por dajarle una buena herencia porque caso contrario la cría será devorada.

Así con estos consejos útiles usted tendrá un hijo bastante pavo, que no lucha, que hace alguna que otra cosa pero que no le interesa nada, que está en su casá o en la que le paga usted, pero eso sí, seguramente con un título que le interesa más a usted que a su hijo y el nene o nena se lo pasan genial de fiesta. O si tiene suerte su hijo es un vago redomado que nunca ha hecho nada por su propio bien ni futuro porque ni siquiera se la había ocurrido. Eso sí, tendrá influlas y orgullos como si siguiera siendo el principito o princesita de la casa (de hecho es el lugar que no piensa abandonar)

Vengo escuchando desde hace un tiempo historias de padres que tienen hijos que no hacen nada con su vida, que no se han confrontado ni con sus faltas ni con sus deseos y les compran un piso, un coche y comodidades varias. Es decir, es como si re-aseguraran la inutilidad de esa persona y con la excusa de "es que no tiene buen trabajo". Otros llamativamente se están "pagando el coche" con salarios de miseria, pero eso sí ¿adivinen donde viven? Y otros que han llegado estár tan condicionados que les parece normal no tener nada hasta que papi o mami se lo compren. Sí literalmente responden con tranquilidad "es que no lo necesito" porque asumen que su deseo ya no pasa por ellos, sino por lo que los padres quieren. Se quedan en el lugar de la comodidad y directamente su deseo es que otros deseen por ellos. Es el asesinato del hijo como sujeto, y el nacimiento del hijo como un objeto orgánico fálico.

Hay que comprender sin embargo que es un proceso que tiene su lógica. Ningún padre quiere volver a revivir su sufrimiento en su hijo. Inclusive cualquier persona intenta que sus allegados no pasen por sus mismas circunstancias. Es una forma indirecta de sanarse esa herida. Fijensé como mucha gente que pasa por un accidente o enfermedad luego se convierten en colaboradores con quien tienen esa (y no otra) situación. Nos  identificáramos con ese otro delante y le (nos) ayudásemos.

Con lo hijos sucede lo mismo. Los padres intentan que el chico no tengan la falta, no pasen por la "necesidad" y a su vez no volver a repetir en los mismos esa historia pasada, pero a la vez que sigue vigente y es propia. Sin embargo, el corte es necesario. Darse cuenta que ese hijo no es de uno, sino del mundo, es preciso para saber que a un hijo se le pueden dar muchas herramientas, pero si no le damos las situaciones para usarlas son solo cacharros sin sentido.

Por un lado los padres nada quieren saber de que los nenes lo pasen mal, a pesar de haberles dado "todo" lo que necesitaban y querían. Por otro los hijos evidentemente se quedarán siempre en el lugar más placentero posible. Pero así empezó este escrito... el abandono de ese lugar placentero, el saber que en la vida hay que avanzar por diferentes caminos para obtener resultados y que no siempre son de rosas... es lo que hace que un sujeto crezca como tal.

No esta mal dar al hijo las necesidades que no puede cubrirse por si mismo, ni siqueira tener deseos fálicos sobre los hijos (mi hija será la presidenta de tal y cual, mi hijo será el mejor de...), sin embargo hay que comprender que siguen siendo otras personas. Que no son propiedad nuestra, que a medida que crecen adquieren la capacidad de obtener habilidades para independizarse y que si bien el trabajo de los padres es cubrir las necesidaes que un hijo no puede cubrir por la edad, en otro será fomentar las independencias para que pueda lograrse con las armas ya recibidas.

Parece ser que el tema del Edipo sigue siempre tan vigente. Unos no quieren perder su rol de padres, su posición de placer consciente y el goce inconsciente que genera. Otros no quiere dejar de ser niños, para complacer a sus padres y para complacerse a sí mismos.

Tenemos que dejar que a partir de ciertas edades luego de la adolescencias a los hijos "les falte" para que aprendan a rellenarse por si mismos. Si viven solos y se angustian ya encontrarán a alguien que les haga compañía. Pero si ese lugar está física y psíquicamente ocupado, difícilmente pueda avanzar hacia esas etapas de la vida.


Despegarse, y despegar, no suele ser fácil, pero sí necesario.


Sergio Alonso Ramirez

1 comentario:

  1. Hola, este artículo me ha sido interesante. Si bien tengo que decir
    que algún otro artículos distinto no me convenció tanto, lo de hoy me ha interesado bastante.

    Saludos y gracias
    My blog post : Blanca

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