"Hay algo que debéis entender de mi forma de trabajar. Cuando me necesitáis y no me queréis, debo quedarme. Cuando me queréis, pero ya no me necesitáis, debo irme... Es un poco triste, pero es así"- película: La niñera mágica.

(Sin embargo, a pesar de mi ausencia física, me tendréis allí donde me necesiten)


27 de septiembre de 2013

El capitalismo comunista: ensoñaciones de la perversión


Arte: Jorge Matheus
www.jmatheus.es
Desde el psicoanálisis definimos la perversión como aquel aparato psíquico que busca principalmente satisfacerse más allá de los impedimentos o consideraciones del mundo circundante y con una característica principal: En ese satisfacerse, la angustia siempre está puesta en el otro, nunca en el propio sujeto.

Si lo pensamos así veremos que en realidad venimos todos de ser perversos, es decir, niños. En la infancia el niño no tiene barreras internas y busca satisfacerse constantemente. Todavía no ha incorporado una serie de leyes del mundo exterior sino que están ahí fuera ejerciendo el control y no interiorizadas. Por ende los seres que lo rodean son objeto de odios y amores. Los ama porque les permite su satisfacción y los odia, y también teme, cuando son los que prohíben que se satisfaga. En cualquier niño podemos ver protestas, llantos, amenazas y violencia frente a prohibiciones que se le imponen en pos de su socialización.
La culturalización del niño es un proceso que le llega a través de los padres que son los que van inculcando las leyes sociales. Sin embargo, el crecer implica una constante pérdida de beneficios, es decir, tener que castrarse en los deseos para poder adaptarse al grupo y a la cultura.
La independencia del niño no viene dada sin precio alguno, todo lo contrario, para que esta exista tendrá que ir incorporando una serie de leyes e incorporarlas para poder ser un sujeto social. De ahí que Freud en el "malestar en la cultura" nos dice que en la medida que el sujeto no se puede satisfacer plenamente en un ámbito donde hay leyes que impiden que haga lo que le plazca, su malestar está asegurado. Es decir, como sujeto social tiene asegurado una serie de impedimentos. Pero el problema es que el sujeto, es un sujeto de la cultura.

Esto implica otra cosa que podemos verificar en cada uno de nosotros. Todos deseamos de forma más o menos consciente volver a un estado infantil perverso. Todos queremos poder satisfacernos y que el precio de nuestra satisfacción sea pagada por otro.
Antes hablaba de la perversión, pero no olvidemos que más allá del "perverso puro" todo neurótico tiene componentes perversos. Es como cuando el niño al que le compran la ropa, comida, cobijo, y le hacen una estupenda cena, al no tener su postre se ofende gravemente con su madre o padre.
En la medida que crecemos estos lugares (de reclamo) se van perdiendo (o desplazando) hasta que el sujeto es quien "hace la comida para sus hijos" y no quien la recibe.
Pero como iba comentando, todo sujeto sueña con volver a ese lugar idílico, sin preocupaciones, donde se puede satisfacer como le plazca, donde no hay responsabilidad, no hay castración de su deseo o, como lo suelo llamar, ganarse la lotería y poder hacer "todo lo que le apetezca".

En la sociedad actual, crecer, es algo que se ha complicado mucho. Venimos de diferentes generaciones con aspiraciones que apuntan a diferentes objetivos. Los abuelos de épocas de hambruna, pobreza y necesidades se contentaban con poder comer y tener un techo para protegerse de las inclemencias naturales. Sus aspiraciones eran de supervivencia. Con lo cual al lograrlo ya se podían llamar satisfechos. Los hijos de esos padres vinieron con un mensaje claro "consigue un trabajo para no pasar hambre y trabaja duro por ello que lo conseguirás". Y se encontraron que al conseguir una carrera y trabajar duro pudieron conseguir más de lo que querían. Con lo cual la realidad superaba sus expectativas. Esto lo podemos situar por los años 70 más o menos. Recordemos que en aquellas épocas con un solo trabajo un padre podía mantener a toda su familia.
Sin embargo lo que pasa en la actualidad es bastante diferente. Los hijos de estas personas vinieron con otro mensaje: "tú puedes, conseguirás todo lo que deseas, estudia aquello que te gusta". Estos mensajes difieren mucho de los anteriores, porque un rasgo particular que aparece a partir de hace 20 años aproximadamente es la frase "tú te lo mereces, tú puedes, tú eres especial". Los objetivos que se generan en la actualidad no difieren mucho, pero los resultados y expectativas sí. Porque si bien alguien pudo haber conseguido un bienestar, si esperan mucho más de lo que pueden tener, se encontrarán viendo que ni son especiales ni se lo merecían, ni que llegarían a la cima del mundo.

Si leen como comienza la conferencia de "Psicoanálisis y trabajo" verán como aparece en el discurso de un chico de 23 años la frase "A mí no me gusta el turismo, lo que yo quiero ser es director de un hotel". Es decir, ese chico se planteaba que con "esperar", como mucho, 2 años, sería "reconocido" (como lo era por sus padres) y se le daría aquel lugar que su ego le demandaba. Pero no se trata sólo de este chico en particular, en las propias universidades, propagandas, programas, etc lo que se vende es "serás el mejor, llegarás a la cima, serás especial". Especial significa estar fuera de la "norma" por ende, de esos, hay muy pocos.
Los medios de comunicación son también espejos de aquellos discursos que discurren por la sociedad. Quizás no sean tanto transmisores de un mensaje sino retransmisores de aquello que ya esta instaurado en una sociedad.

Ahora bien, hoy en día nos encontramos, particularmente en España, con otro tipo de discurso que es muy peculiar, y que en definitiva habla de la aproximación social a la perversión. Yo digo que hemos vuelto a la época pirata, todo se piratea: "el otro siempre me está timando, con lo cual le robo". Sin darnos cuenta que eso afecta a todo lo que nos rodea. Es decir, si le robo a mi vecino, que es cliente de mi empresa, la empresa se queda sin cliente y yo sin trabajo. Esto, evidentemente, pensado a nivel masivo.
Pero ahora aparece un tipo de discurso que es el "capitalismo-comunismo". Sabemos que España siempre ha sido un país muy maternalizado, acostumbrado a que el estado provea todo aquello que se necesita o falta (con el coste de la obediencia y sometimiento). Con lo cual las dos metas más escuchadas, hasta hace no mucho, eran "tener una hipoteca y conseguir un trabajo en el estado (funcionario)".
Pero las cosas han evolucionado y el discurso que se suele encontrar es que los sujetos pretenden que prácticamente todo sea gratis.
Hacer una carrera y luego ya tener muchos beneficios, como si se tratase de un esfuerzo de sólo unos años. O por ejemplo recibir servicios gratis, pero sin pagar por ellos.
Algo que se escucha a menudo es que pretenden recibir gratis una serie de cuestiones y en ese momento se enarbola una especie de bandera comunista o socialista. Lo cual parece muy lógico. Pero toda esa lógica se transforma en perversión en un momento particular...: Cuando tienen que hablar de lo que cobran o pretenden cobrar. En ese momento el comunismo y el socialismo se acabaron, ahora la persona es una capitalista en toda regla, merece cobrar mucho más de lo que le pagan, el que le paga es un explotador (que puede serlo también), pero si cambian de tema y el que tiene que pagar es el sujeto... ahí de golpe quiere gratis y como por arte de magia el comunismo vuelve a su discurso.
Es decir, recibir por lo que doy, y no dar por lo que recibo.
Fórmula que se aplica a la perversión, donde el sujeto solo quiere satisfacerse a costa de que otro sea quien "paga la cuenta".

A partir de aquí nos encontramos con sujetos que quieren mucho, pagar poco o nada, ganar mucho y ser "los mejores". Una ecuación bastante complicada. No por nada los libros y corrientes que hablan de la felicidad en una semana, pedir al universo, dioses varios, energías y demás tienen un éxito inmenso. Ni que hablar de las mágicas pastillas que se venden en la farmacia que traen "soluciones" rápidas a problemas complicados (que luego no solucionan nada). De hecho observamos como la droga que se combatía hasta hace unas décadas es la que ahora se recomienda a todo el mundo, pero legales, claro está.

Todo se puede comprar y tiene que ser barato y fácil. Y lo peor que hay un mercado que juega con esto y lo vende. Venden ni más ni menos que la certificación de sueños. Es decir, vende lo que la gente quiere... sueños de un narcisismo infantil.

La pregunta es ¿Si pocos quieren pagar, muchos quieren ganar mucho por poco, y el mercado se termina adaptando a la demanda social, dónde nos podría dejar esto? ¿Quién terminará pagando esos costes?

Yo solo repetiré lo que siempre digo: Todo delirio se termina estrellando en la pared llamada "Realidad".

Sergio Alonso Ramirez
Psicólogo - Psicoanalista

Pd: Este escrito se refiere particularmente a una actitud infantil que surge a partir de la comodidad en grupos de la población, no se refiere a ningún caso a la responsabilidad que tiene todo gobierno de facilitar y organizar los servicios y bienes necesarios en toda sociedad para funcionar. De hecho, muchos gobiernos también toman esta actitud donde presionan a una población al punto de sofocarla.


5 comentarios:

  1. Me gustó, aunque hay algo en lo que discrepo. Cuando se enarbola esa supuesta bandera de comunismo-capitalista, no se exige la gratuidad de los servicios, sino su mera provisión. Nosotros ya pagamos por todo lo que ahora nos pretenden cobrar (léase copago, aumento matrículas universitarias, etc.) mediante nuestros impuestos. No caigamos en el discurso simplista que nos pretende imponer el gobierno, que dice que hace "un esfuerzo tremendo" para poder sostener unos servicios de calidad (ver cartas enviadas por la Comunidad de Madrid a padres que tenían a sus hijos en guarderías públicas) . El gobierno no hace el esfuerzo, lo hacemos nosotros, pagando a duras penas la cuota mensual de autónomos, la tasa de basuras, el IBI, el IVA, el IRPF, el alquiler, etc, etc, etc. El gobierno es un mero gestor de lo público. Me parece bien reclamar por unos servicios en correlación por lo que pagamos todos. Un saludo y muy buen post.

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    1. Entiendo lo que dices, pero no me estoy refiriendo a aquellos servicios como justicia, educación y salud, etc. Tampoco a los altos costes que se demandan sin tener en cuenta la ganancia. Justamente eso que hace el gobierno por otro lado también es un reflejo de algo que esta sucediendo en la sociedad. Es la demanda sin tener en cuenta del coste del otro.
      El otro día escuchaba una señora que decía en una entrevista sobre la rebaja de los salarios de los médicos "ja! ya era hora de que dejen de ganar tanto"... la pregunta que uno se hace es si ella era consciente del coste en esfuerzo, años, riesgos y costes que tiene llegar a ese lugar.
      Hay una corriente en general que tiene dos extremos "o que sea totalmente gratuito" o "cuesta excesivamente caro" (bajo la promesa de una ilusión).

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    2. Por cierto, hice un experimento en una web de consultas. Absolutamente todos, pretendían atención completamente gratuita, altruista, pero cuando habían tenido con que pagarla, ni la habían ahorrado, ni la habían invertido en su salud psíquica. Su mera necesidad era aval suficiente para recibir atención gratuita. El detalle es que aún no se puede pagar un altruismos los gastos, con lo cual los profesionales debemos pagar las cuentas también.

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    3. Hola Sergio. Gracias por responder. Entiendo tu punto, más aún al ser un profesional autónomo que se ve en la misma tesitura que tú muy a menudo. En ese caso tienes razón, muchas veces, las personas, al exigir la gratuidad de un servicio específico, antepone su propia situación personal como justificante suficiente de dicha gratuidad. No se tiene en cuenta lo que tu dices, el esfuerzo, los años y la inversión económica realizada para alcanzar ese nivel de profesionalidad que permite dar un servicio de excelencia. Como aquella fábula del ingeniero y el tornillo, que viene como anillo al dedo a la presente situación que discutimos: http://www.directivosdeespana.es/la-fabula-del-ingeniero-y-el-tornillo-o-aprende-a-hacer-valer-tus-conocimientos-y-habilidades/

      Ahora, las reflexiones y preguntas. Puede ser dicha actitud un reflejo de la actual sociedad de consumo, que propugna satisfacción instantánea sin valorar el esfuerzo y el trabajo que en cambio sí era un valor común entre nuestros padres y abuelos?

      Es posible que la actual situación de necesidad revierta, al menos en parte, esta situación? La crisis obliga a dejar esa situación de comodidad y moverse, bajo riesgo de "morir de hambre" el entrecomillado se debe a que realmente ese riesgo, al menos en España, no existe. De momento los servicios sociales y las organizaciones de caridad sostienen el posible estallido social.

      Un abrazo y un placer mantener esta discusión contigo.

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  2. Hola,

    El otro día leía un artículo que hablaba de esto desde otra perspectiva. Pero contaba que hay una forma de buscar en google cuando aparecen las frases. La frase "tu lo vales" aparece hace apenas 20 años. Creo que efectivamente cambiaron varios paradigmas que confluyen en la generación Ni-ni (los que ni estudian ni trabajan). Lo abuelos lo tenían claro, era comer o morir. Mi abuela y padre emigraron a Argentina por el mero hecho de poder comer y escapar de la guerra. Para los padres el paradigma era "trabaja, esfuérzate, construye y lograrás", pero ahora en el post capitalismo, y se puede ver en multiplicidad de medios editoriales y de los medios de comunicación en general que el mensaje es "tu lo vales"... aludiendo a un narcisismo infantil donde uno vale por el mero hecho de existir. A esto le sumamos que hoy en día lograr algo es sumamente difícil, un salario no alcanza, los hijos no son parte de la abundancia sino más bien de una demanda cultural interna, etc.

    Con respecto a la segunda pregunta te respondo con algo que hable ayer. Es un chico de 25 años, bioquímico que dejó su trabajo porque le fastidiaba. Él vive en la casa de los abuelos, no paga alquiler, sólo gastos. Sale todos los días prácticamente, consume drogas y se la pasa bien. Su expectativa de vida es "pasárselo bien". Pero ojo, es un buen chico e inteligente. Y le pregunte: "que harán tus hijos o tus nietos cuando no tengan casa gratis?" Y me contestó "Pues joderse como mis abuelos y tener que currárselo". Es decir, él sí era consciente de que esta situación se le daba por algo histórico-cultural.
    Y sí, la realidad hará despertar a mucha gente de su dulce sueño de prosperidad cuasi-gratuita, aprenderán a leer lo que firman, a valorar lo que se tiene, a que las deudas se pagan, etc. De ahí mi última frase del escrito. Sin embargo hay algo que sabemos desde el psicoanálisis. Un aparato psíquico aprende a gozar de una manera particular, a satisfacerse de una forma específica, y antes de hacerlo hará lo posible e imposible para defender esa forma de satisfacerse. A nivel social pasa lo mismo. Cuando la gente aprende a que "ver películas es gratis" a "que si lo necesito y no tengo que me lo den", antes de asumirlo, tendrán que pasar por pesares, negaciones, estrellarse contra la pared, hasta que la angustia sea más grande que sostener aquello que lo provoca. Ahí, en ese momento, esta la posibilidad de cambio.
    Fíjate justamente que ante la crisis la gente no dice lo lógico "pues no puedo, no lo previne, me aguanto", la respuesta es "lo necesito, que alguien me lo de gratis". Siempre hablando dentro del contexto este no de salud, educación, justicia etc.

    De ahí que una vez puse en el facebook de psicosujeto:
    ¿Vale cara la sesión?
    Lo suficiente para dejes de invertir en tus síntomas.

    Ahora la gente quiere que "el otro" se haga cargo... pero como bien preguntas y dices... no hay otro, ahora es uno.

    Saludos!!


    Pd: Igual es un tema con muchos matices, pero lo que resalto es esta idea de, como dice la historia que posteaste, que lo que hace el otro vale poco y lo que hace uno vale muchísimo.
    Si quieres, puedes, fíjate el artículo que postee de "padres logradores hijos perdedores"

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