"Hay algo que debéis entender de mi forma de trabajar. Cuando me necesitáis y no me queréis, debo quedarme. Cuando me queréis, pero ya no me necesitáis, debo irme... Es un poco triste, pero es así"- película: La niñera mágica.

(Sin embargo, a pesar de mi ausencia física, me tendréis allí donde me necesiten)


4 de noviembre de 2013

La angustia y los tiempos de cada uno

Arte: Jose M Capitán Del Rio
http://bagocapitan.blogspot.com.es/
"Cada sujeto tiene su tiempo lógico" - Jacques Lacan

Estamos en una época donde todo lo rápido parece que es sinónimo de bueno. Sin embargo, las personas nos podemos asemejar a la comida. En ocasiones necesitamos de ciertos tiempos particulares para llegar a nuestro punto de cocción.
Cuando un sujeto se angustia aparece la urgencia para poder aplacar la misma. Tiene que haber un acto, algo para descargar o al menos hacerlo parcialmente. Algunos fuman más de lo común, otros comen, otros corren, pero la angustia está ahí y parece que hay que descargarla a como dé lugar. Pero ella puede que no sea eterna y nos lleve a otros estadíos particulares.

En ocasiones entre los mensajes circundantes, las prisas que corren, tanto a nosotros como nuestro entorno, parece que justamente hemos perdido la capacidad para darnos ese tiempo tan necesario y valioso para procesar aquello que necesitamos. Es como si tuviéramos un esquema de descarga en nuestras actividades y que nada lo debe ni puede detener. Sin embargo ese esquema, cada tanto, se termina rompiendo por diferentes motivos. Y hay momentos en la vida de cada sujeto donde lo que hay que tener es de lo que parece que no se dispone: tiempo.

Dicen que el tiempo cura todas las heridas. No sé si las cura o si es justamente el factor que se necesita para que un sistema las pueda cerrar, en todo caso es un componente que solemos olvidar.
A menudo los sujetos se olvidan que hay etapas en la vida, que hay fases en las cuales cada uno tiene y necesita un tiempo particular para poder elaborar aquello que le está pasando: puede ser una muerte de un ser querido, una separación, un cambio de rumbo en la vida de una persona, una pérdida o inclusive una ganancia.
Cualquier cambio significativo, es decir, que le significa algo a la persona esa en particular, implica una alteración en su circuito libidinal. Esto es que cada uno aprende en la vida a descargar de una forma particular, de encontrarse en aquellos espejos que tiene cada uno (personas, objetos, pertenencias, afectos, etc), y que cuando algo cambia, significa que la persona abandona o debe abandonar alguno de ellos. Al suceder esto hay una alteración en el funcionamiento de la líbido de la persona, particularmente en qué hacer con dicha líbido y dónde ponerla.
Pongamos un ejemplo: Alguien cuida a un ser querido en su lecho de muerte. Luego sucede lo irremediable y fallece. De golpe se encuentra con tiempo, y con una cantidad de líbido que no tiene como descargarse. Puede suceder que se angustie y sumado a la pérdida se transforme en depresión o que esa líbido también se reorganice con tiempo y la vaya poniendo en otros lugares diferentes en su vida, como salir, cuidarse, ver más a su familia etc.
De alguna manera es como una liberación que deja un monto de energía libre para ser depositada en otro lado. Como sucede con quienes estudian y trabajan y al terminar sus estudios están aturdidos ya que disponen de dos cosas que no tenían: Tiempo y energía, y no saben en qué gastarlos. También sucede al encontrar pareja y enamorarse, donde ya el sujeto pone la libido en ese reflejo que encuentra de sí mismo en la pareja y por ende la quita, parcialmente, de otros lugares de su vida (trabajo, amigos, etc)

Cuando hay renuncias a formas de satisfacción (es decir donde antes ponía su energía y se reflejaba) puede que la persona en estados de este tipo se encuentre durante una etapa un poco angustiada, o como se dice "de bajón" sin saber muy bien qué hacer y "tirada en el sofá". Sin embargo es posible que esté procesando un cambio, recuperando la líbido para sí misma, pasando por un estadio de narcisismo primario donde la líbido queda depositada en el propio sujeto, para luego al equilibrarse nuevamente y empiece a sentir que tiene "ganas de cosas" y volver a poner dicha líbido, en objetos, es decir generar deseos hacía eso que está fuera, como si fueran nuevos espejos donde se refleja diferente.

"Nos olvidamos que hay cosas que necesitan tiempo, a pesar que la angustia demande inmediatez. Pero es así, la castración tiene segundo nombre y se llama tiempo. El tiempo trae de todo, trae frustración, sabiduría, castración, pérdidas y también, ganancias"

Lo que intento resaltar es que debemos recordar, tanto en la vida cotidiana, como en la profesional, que si bien es difícil estar frente a la angustia del otro, y que se pretende que ésta desaparezca, a veces es cuestión de elaboración por parte de quien se encuentra en dicho período.
Una cosa lleva a la otra y hay que saber evaluar en qué momento se encuentra cada quien. Pero no hay que dejar de fuera el factor "tiempo" porque esté también es un requisito necesario para procesar aquello que cada quien necesita en su propio tiempo y espacio lógico.

Sergio Alonso Ramírez
Psicólogo - Psicoanalista



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