"Hay algo que debéis entender de mi forma de trabajar. Cuando me necesitáis y no me queréis, debo quedarme. Cuando me queréis, pero ya no me necesitáis, debo irme... Es un poco triste, pero es así"- película: La niñera mágica.

(Sin embargo, a pesar de mi ausencia física, me tendréis allí donde me necesiten)


13 de abril de 2014

CONTIGO HASTA QUE EL SMARTPHONE NOS SEPARE

El tema de los Smartphones y las tabletas creo que es algo para poder detenerse a reflexionar un poco. Todos hemos visto como en medios de transporte, bares y el resto de lugares se observan a las personas alienadas con su móvil. Pero ¿Por qué utilizo la palabra “Alienada”? Porque ha dejado de ser un utilitario y ha pasado a ser algo que capta toda la atención del sujeto y lo introduce en ese mundo particular. Lo más llamativo es que llega un momento donde el sujeto ya no le queda nada pendiente, pero con tal de seguir en ese mundo, o se inventa charlas con la gente (cortas y bastante vacías) o se pone un jueguito. El punto es no dejar de lado el “aparatito” que me puede abstraer de aquello que puedo hacer con mi vida o con ese vacío que produce un monto de angustia pero a su vez da espacio al sujeto.
Las imágenes (justamente) suelen aparecer grotescas. Hay dos escenas que me hacen pensar en ello y tratar de razonarlo desde algún lugar más allá de la obvia experiencia. La primera fue hace un tiempo cuando voy a comer con un amigo a un restaurante-bar y literalmente todos estaban frente a una pantalla. Pero no sólo los que estaban solos, sino las personas que sentadas juntas también aparecían “bloqueadas” por sus pantallas que hacían de “corta fuegos” entre las dos personas. Lo más llamativo fue ver a un grupo de 6 chicas y todas tenían un ordenador en frente. No se hablaban, quizás a través del ordenador, pero ninguna directamente.
Parece que entramos en una nueva versión de la obsesión. El sujeto se enajena con el Otro, hoy en día, digital. Ya no se relaciona, no siente, está seguro, no profundiza, y se piensa profundo por leer “frases lindas”. Las mismas que por otro lado, obviamente “se viven” en la red, no en la vida. La misma se resume a estar frente al aparato. Alguno podría argumentar que es igual que estar frente a un libro. Pero un libro es una historia, entera, con sentido, que compromete al sujeto en su identificación con la misma. En los Smartphones y tabletas no hay vínculo, hay un bombardeo de estímulos para quedar distraído y casi mareado.
La segunda experiencia fue escuchar dos programas de radio de la web de “Lacaneadores sin diván”. Y justamente lo hice tranquilo, sentado, escuchando. Y debo confesar que al principio uno piensa, bueno mientras escucho voy a hacer… Y uno se frena y dice: Pues nada, vas a escuchar, tomar atención y reflexionar. Me hizo recordar esas primaveras Bonaerenses (de Buenos Aires) donde la cuestión se trataba de juntarse con amigos y disfrutar del clima, la compañía y aquello que surge. Podría ser en una casa, en un parque o en una tranquila caminata por la ciudad. Esa magia que tranquiliza, que nos lleva a ese estado particular de relax y reflexivo, parece que se va perdiendo.
Pero en el programa dijeron algo muy cierto, que con estas nuevas tecnologías se había perdido la capacidad de atención. Se había reducido. Eso me hizo recordar a una persona que conozco, sumamente obsesiva, donde todo esto le viene como anillo al dedo. Ella no existe, sólo lee mensajitos, y contesta mecánicamente a muchas personas  a la vez. Pero con nadie conecta. Pero claro, esto no es gratis. Luego este tipo de comunicación se transmite a los hijos y se preguntan “si el chico tiene problemas”, cuando no ven la falta de vínculo libidinal que no logra poner en juego. Relacionarse no significa hacerlo en profundidad.
Y justamente ¿Qué es lo que permite la obsesión? Fijar la mirada afuera, hacer todo lo que pide el amo, no tener errores, no desear, esconderse en la multiplicidad del vacío de los estímulos. Es una forma de olvidarse de uno, de las penas, las alegrías y las angustias. En definitiva mientras uno mira afuera no mira adentro. Y a más lo hace, más lo repite, y a más lo repite, más se olvida de sí mismo (entendiendo esto en el extremo patológico).
La cantidad extrema de estímulos “no enriquece” al sujeto, sino que lo fragmenta porque no puede soportarlo. Incluso si observamos el tipo de información es fútil, efímera, vacía ¿Y cuál es el argumento obsesivo? Que hace mucho, que ve mucho, todo es mucho… y en realidad es poco.
No por mucho sexo se ama, hacer ejercicio compulsivamente no es sano, ningún extremo tiene que ver con la tranquilidad sino con la aniquilación de la angustia en pos del deterioro propio. Pero bueno… Eso es el síntoma, eso satisface, eso evita ver qué hay, qué jode, qué gusta y qué angustia.
Parece que el sujeto se va entregando poco a poco al Otro, al Otro de la tecnología, en ese lugar donde todos ponen pero nadie apuesta.
¿En qué nos iremos convirtiendo? ¿Dónde quedó esa charla con los seres amados?
Lo más interesante es que muchas personas no interrumpen nunca la comunicación con el aparato, tienen que contestar, ver quién le dice qué, pero eso sí, cuando estar frente a alguien físicamente, eso sí se interrumpe con el aparato.
Y algunos se preguntan si los aparatos suplantarán a las personas… Pues basta levantar la vista del aparato para saberlo.
Pero lo cierto es que como todo síntoma produce placer y a la vez angustia, la cual se recubre con una nueva repetición. El sujeto por miedo a quedar solo se enajena con la web, y justamente por eso es por lo que se queda solo.

Conectarse con TODOS para estar con NADIE.

Sergio Alonso Ramírez

Psicólogo Psicoanalista 


1 comentario:

  1. Excelente Sergio! Lo que ocurre.. Vas caminando por la calle y la gente sea de la edad que sea, hasta niños mirando pantalla de celular... No contactan con lo que ocurre en momento presente , y que decir como decis Vos si hay angustia, la taponan en redes sociales, por no querer saber nada de eso.. y seguir en desencuentro consigo mismo y con los Otros.. Ahora recuerdo una pregunta que me hicieron en una radio de España "el antídoto contra la soledad.. Desde mi lugar respondí desde mi actitud y ahora caigo que quizás la formulación de esa pregunta era por esto que comentas..! GRACIAS por expresarlo tan sencillo y humanamente posible.. Ojala que Alguien le caiga alguna ficha cuando te lea y le haga de disparador..! Mañana te comparto en Tiempo Terapéutico! bs

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