"Hay algo que debéis entender de mi forma de trabajar. Cuando me necesitáis y no me queréis, debo quedarme. Cuando me queréis, pero ya no me necesitáis, debo irme... Es un poco triste, pero es así"- película: La niñera mágica.

(Sin embargo, a pesar de mi ausencia física, me tendréis allí donde me necesiten)


14 de febrero de 2007

Lo veo y parece que lo conozco desde hace años



Ay,ay, ay… amores. Hay diferentes tipos de amores, pero creo que hay uno que se lleva el premio y es el siguiente:
David viene y me comenta: “Nos conocimos, en poco tiempo ya sentíamos algo fuerte. Parecía que conectábamos más allá de la realidad. La primera noche tuvimos sexo. Cuando llegó a su casa me llamó. Nos veíamos todo el tiempo. Cuando lo miraba sentía que lo conocía desde hacía años, o de otra vida, ¿quién sabe…? Sin embargo, un día, después de estar un mes y medio juntos, de planificar nuestras vacaciones, de mostrarle todas mis cosas y abrir mi corazón, no quiso saber más nada. No entendía qué pasaba. Pero parecía como que yo era un extraño para él. Y la verdad Sergio, no comprendo qué pasó”.

Este tipo de amor tiene una definición para algunos autores como “amor neurótico”. Toda relación es una proyección de un modelo ideal que cuaja mejor o peor en la persona que tenemos delante. Lo ideal, dicen, es el amor maduro. El amor que nace a través del conocimiento. Digamos que al conocer al otro se va ajustando esta proyección inconsciente a la persona. Con lo cual, la proyección tiene un soporte real. También es cierto que en la medida que más conocemos al otro, baja la intensidad sexual. Esto es básicamente porque la intensidad sexual está dada por el desconocimiento. A menos conozco al otro, más perfecto es y lo ajusto a lo que mi cabeza necesita. Pero lo que hoy vemos es otro caso diferente. Es cuando aparece el amor con una intensidad increíble y con la misma fuerza se va.

Erick Fromm, en su libro “El arte de amar” lo explica muy bien. Digamos que parafraseándolo un poco, nos explica lo siguiente. Luego de un período de soledad, la propia psique necesita y busca estar acompañada. De golpe aparece otra persona con la misma sensación. Y hay una frase muy clara “la intensidad de ese amor es proporcional a la soledad sentida anteriormente”.
Los dos encuentran una hoja en blanco donde poder dibujar sus príncipes azules (o princesas) y rápidamente se construyen un castillo. El problema es que a medida que pasa el tiempo surge algo terrible para dicha fantasía: la realidad. La misma, en este caso, no es sólo un obstáculo, sino una barrera inquebrantable. Dicho castillo está hecho en base a lo que necesitamos, y siempre, una de las partes, en cuanto se encuentra con la barrera de la realidad piensa “¿Qué hago con éste? ¿Quién es éste? ¿Por qué no quiero verlo ni en fotos?” Esto sucede porque de repente ve a la persona real (y desconocida). Lo que pasa que a este nivel de “frenesí amoroso” la realidad no se puede acoplar, sino que aparece como una tijera que todo lo corta y nada queda.
En el caso de David, justo antes de tener esta experiencia, estaba pasando por una etapa donde estaba muy ocupado con su trabajo, facultad y prácticas, al punto que no sabía de donde sacar tiempo para “comer”. Imaginemos que en este mundo de exigencias, donde hay que “aprobar” en tantos ámbitos no es extraño que se sintiera sólo.
Y ustedes se preguntarán: “Pero ¿Acaso no hay algo de amor neurótico en toda relación?”. Pues sí, siempre hay una fantasía sobre el otro. A menos te conozco más te quiero porque te construyo como yo quiero (¡de ahí el éxito de los Chats!).
Lo que marcará que sea puramente neurótico va a ser esa intensidad, la misma que señalará el fin con mucha prontitud.
Los rasgos principales son: sexo rápido, sentimientos a flor de piel mutuos, “sentir que lo conoces desde hace años", y que esto te pase cuando lo conoces hace 3 días, o 2 horas.

De todos modos comentaré algo, si se dan cuenta que están en medio de un amor neurótico, no se compliquen la vida, disfruten, amen, ¡tengan sexo! (que es muy bueno en estos casos), ¡vívanlo! Ya que cada minuto que pasa en nuestra vida es un minuto que no vuelve, por ende es el último y no podemos desperdiciarlo. Ya cuando se termine pensaremos y reflexionaremos sobre los cambios que necesitamos en nuestras vidas y los aspectos que tenemos que aprender a darnos.
No todos los días nos toca la puerta el amor y cuando toca mejor dejarlo entrar que nos hace bien a todo nuestro cuerpo (aunque sea, un ratito).

Sergio Alonso Ramirez
Psicólogo Psicoanalista



6 comentarios:

  1. Buenísima esta entrada. Qué tremenda diferencia saber esto de antemano a no saberlo, sin embargo yo no acabo de estar de acuerdo con tu última frase cuando toca mejor dejarlo entrar que nos hace bien a todo nuestro cuerpo (aunque sea un ratito).

    No estoy segura que nos haga bien ni a todo ni a todos,(seguimos hablando del amor neurótico). Por este "ratito", por esta fantasía, se paga un precio altísimo, eso sin contar con los honorarios de nuestro analista, que será el lugar donde con mucha suerte acabemos. Digo suerte porque sólo allí, podemos encontrar esa verdad que tú nos has contado, eso sí, superar este tipo de amor, encuentro o desencuentro, nos va a costar algo más que un ratito, y va a ser muy doloroso.

    Saludos y gracias por tus entradas tan sobresalientes.

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  2. Hola Inuk:

    Muchas Gracias por tu comentario. Y sí, tienes razón, luego vienen la decepciones, pero el sujeto necesita satisfacerse, a pesar de la realidad. Y en realidad el precio ya lo viene pagando de antes… Este “enamoramiento neurótico” es sólo la expresión de lo que ya le está pasando.

    Te mando un saludo
    Sergio Alonso Ramirez
    Psicólogo - Psicoanalista

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  3. Y cómo sería un enamoramiento no neurotico. Leo este articulo y me parece haberlo vivido, pero entonces cual sería un amor verdadero. Gracias.

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    1. Enamorarse a partir de conocer al otro, no por desconocerlo. Aunque siempre el conocer menos nos hace enamorarnos mas.
      Te recomiendo el libro "El arte de amar" de Eric Fromm
      Saludos!

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  4. Excelente Sergio. Muy bueno todo lo que públicas y como das siempre con la palabra justa. Espero un día hables sobre amor y deseo e infidelidad. Abrazos

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    1. Pues sobre el binomio fidelidad-infidelidad quiero hacer un vídeo en breve.
      Muchas gracias por tus palabras!

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