"Hay algo que debéis entender de mi forma de trabajar. Cuando me necesitáis y no me queréis, debo quedarme. Cuando me queréis, pero ya no me necesitáis, debo irme... Es un poco triste, pero es así"- película: La niñera mágica.

(Sin embargo, a pesar de mi ausencia física, me tendréis allí donde me necesiten)


25 de marzo de 2007

Tic Tac, Tic Tac... La Muerte

Creo que los dos polos por excelencia de nuestra vida son el nacimiento y la muerte. Paradójicamente la única certeza que tenemos en nuestra vida es que moriremos. Sin embargo es el pensamiento que más evitamos y tememos en toda nuestra vida. Lacan (psicoanalista Francés) habla sobre la misma y la explica como un acto liberador. Lo cual es cierto. Pensemos que todas las vicisitudes de nuestra vida, las penurias e incomodidades se acaban con ella.
Aún así toda persona que estuvo cerca de la muerte explica que “le cambia la vida”. ¿Cómo será eso realmente? Quizás algunos valientes tengan la suficiente entereza de animarse a pensar algo de lo cual huimos… Del hecho que nos moriremos. No sólo nosotros
, nuestros padres, amigos, conocidos, etc. En un principio parece un pensamiento macabro, pero tal vez no lo sea.

En una época tenía la sensación de que el comprender la muerte cambiaría la vida de cualquier persona. Luego de la muerte de un ser querido, creo haber llegado a un atisbo de explicación.
Primero exploré mis sentimientos. Y me di cuenta que tenemos como una foto mental con todas las personas que queremos. Pero esta foto es eterna. En el momento que un ser querido muere, es como que desaparece de la misma. El asunto es que el último de la foto es uno mismo. Y ahí uno entra en pánico y se da cuenta que “algún día le puede tocar”. Si bien es verdad que nos duele perder el “vínculo afectivo” con una persona que fallece (o se aleja), algo que nos afecta profundamente es confrontar la idea de la muerte delante nuestro. Por otro lado hay algo muy interesante. Esa foto familiar, es donde cada uno tiene puesto sus sentimientos, su libido. La pérdida de alguien allí fuera, implica reconstruir un agujero que nos queda dentro frente a la pérdida. No se trata de la pérdida externa, sino de la interna. Y esas pérdidas, en los casos de muerte, también nos reflejan la propia.

Cuando entendemos que este tiempo se nos acaba, independientemente si nos vamos o no a algún otro lugar, comenzamos a entender que la muerte no está más adelante, en el futuro, sino que está detrás de cada momento que pasa. EL TIEMPO ES LIMITADO. Cada momento vivido es un momento que no se repetirá nunca más, una situación que no podemos volver a “experimentar”, por ende es una situación que muere. Vivirá en el recuerdo, claro, pero no se repetirá.
Es ahí donde nos damos cuenta que no podemos perder ni un segundo de nuestras vidas. Perder, no en el sentido de enajenación, sino de aprender a disfrutar cada momento, incluso los episodios que parecen no ser del todo placenteros. La muerte lo único que hace es enaltecer nuestros días. Comprendamos que está ahí, esperando el momento oportuno. Si llegamos a interiorizar eso, cada momento que vivimos es el último, con lo cual es el más preciado. Los buenos momentos no vendrán, sino que “son” ahora mismo. Ya no podemos postergar nuestra felicidad hacia un futuro lejano. Porque lo que se nos escapa sin remedio, lo que muere, es cada segundo e instante que ya pasó. No sirve esperar a mañana porque no sabemos si existirá, el ahora sí.
No faltará quien me diga “¿Entonces significa que no puedo tener proyectos? ¿Eso no sería morir en el ahora también?”. Eso significa VIVIR el proyecto ahora. No hacer planes para “ser más feliz algún día”. Aprender a disfrutar de la competición y no sólo del premio que está en la meta. Porque todo momento no disfrutado como presente, es un momento perdido. Nuestro tiempo tiene límite, es lo que nos hace dar cuenta y valorar el que estamos usando ahora. El oro tiene su valor por la falta de su abundancia, pues la vida de cada uno también, porque el tiempo no es eterno. Qué más da si te morirás en una semana, un mes o 20 años ¿Es que tu felicidad la encontrarás dentro de un tiempo? Pues tu tiempo es ahora, no mañana, no ayer. Es el hoy con la experiencia de tu vida. No lo malgaste… se acaba.
Una vez una amiga me dijo “Si supiera que me iría a morir en un mes, ¿Sabes qué haría? Exactamente lo que hago todos los días”

Sergio Alonso Ramirez
Psicólogo Psicoanalista



5 comentarios:

  1. Te invito a que comentes en este foro como es que TU vives la idea de la muerte y que te genera. O que te genero este escrito sobre la misma... vida y muerte
    Puede ser totalmente anonimo tu comentario

    Autor

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  2. bueno sergio te cuento que los diferentes articulos que leido del blog me han gustado mucho, de veras que son para reflexionar y muy ineresantes pa ponerlos en practica con el diario vivir.
    diego (Colombia)

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  3. Experimentar la sensación de muerte y volver a la vida puede ser una experiencia de lo más sanadora, pues disfrutar de la vida es más fácil cuando se pierde el miedo a la muerte. Muchas gracias, buen día. Cris emailcris2001@yahoo.es

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  4. Obviar la muerte es propio de un actuar infantil, no confrontarla, y puede extenderse a la adolescencia y a la adultez, donde ya podría empezar a ser patológico. El creerse inmortal lleva a muchos a postergar todo, a no crecer, a no hacer nada, total, hay tiempo, paradójicamente es como una forma de estar muerto, porque la persona no está viviendo, no tiene proyectos, y no es consciente de su realidad (porque no quiere, claro). Para "vivir" cada día hay que tener una concepción del tiempo, de que todo es finito, de que todo se acaba. No podemos matar el tiempo, el tiempo nos mata a nosotro.

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  5. Obviar la muerte es propio de un actuar infantil, no confrontarla, y puede extenderse a la adolescencia y a la adultez, donde ya podría empezar a ser patológico. El creerse inmortal lleva a muchos a postergar todo, a no crecer, a no hacer nada, total, hay tiempo, paradójicamente es como una forma de estar muerto, porque la persona no está viviendo, no tiene proyectos, y no es consciente de su realidad (porque no quiere, claro). Para "vivir" cada día hay que tener una concepción del tiempo, de que todo es finito, de que todo se acaba. No podemos matar el tiempo, el tiempo nos mata a nosotro.

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