"Hay algo que debéis entender de mi forma de trabajar. Cuando me necesitáis y no me queréis, debo quedarme. Cuando me queréis, pero ya no me necesitáis, debo irme... Es un poco triste, pero es así"- película: La niñera mágica.

(Sin embargo, a pesar de mi ausencia física, me tendréis allí donde me necesiten)


17 de febrero de 2009

La Crisis económica, el pensamiento y la auto crisis

Al llegar a España me encontré con algo asombroso. El pensamiento delirante a nivel masivo.
La gente afirmaba fehacientemente que sus pisos, sin motivo alguno, subirían y subirían. No porque las infraestructuras de una zona hayan mejorado, los materiales de construcción, el espacio o el diseño. El motivo por el cual los pisos aumentarían de precio era "porque es así".

Ante lo absurdo de dicha situación y la demanda de una respuesta, como en un estado de delirio, fuera de toda lógica posible, me contestaban que yo "pensaba diferente" porque venía de un país que había sufrido una crisis.

A todo esto les explicaba que si los precios "subían y subían", como ellos decían, y los salarios no se correspondían, sus hijos y sus nietos deberían vivir de por vida con ellos. Que el supuesto beneficio que pensaban que obtenían, sería una desgracia.

Pero no, no había posibilidad de discutir ante una codicia que aparece de forma masiva dónde lo único que importaba era el ganar dinero a costa de no hacer absolutamente nada, simplemente esperar. El sueño de todo persona. Era como magia. Como esperar que la nevera se llene sola, que en el trabajo nos aumenten al doble el salario y nos den la mitad de tareas.

Yo me preguntaba si en algún momento vendiendo un apartamento en España uno sería capaz de comprarse un país africano...

Pero no había ninguna forma de llegar a la lógica aplastante de que las cosas no se revalorizan "porque sí".

Lo cual me llevó a reflexionar sobre cómo la gente en una sociedad se deja llevar sólo por lo que está en sus narices sin elaborar en lo más mínimo las consecuencias.

Para los que no entienden porque estamos en una crisis, me gustaría explicarlo de forma sencilla y simple. No es necesario hablar con palabras difíciles ni de cuestiones internacionales, ni de economías nacionales o mundiales. Simplemente es conveniente hablar de nosotros, las personas comunes y corrientes que vivimos todos los días lo mejor que podemos:

Es así de fácil: Si una persona gasta más de un 40% de sus ingresos en cualquier deuda, tenemos que pensar a qué se destina el resto. El problema es que no fueron deudas de un 40% sino más bien de 65% para arriba de los ingresos de una vivienda.
Ahora bien, si no queda casi dinero para vivir, si dejamos de comprar ropa, muebles, hoteles, viajes, servicios, etc. Es decir, un consumo general en una sociedad, lo que hacemos es generar recesión.
Pero ¿Por qué? Si gano 10€ y me gasto 6 o 7€ en la hipoteca (o cualquier otro cosa), el resto me alcanza a duras penas para poder comer y pagar los gastos mínimos indispensables.

Pero eso no pasaba al principio. Claro que no, porque la gente seguía pidiendo préstamos de todo tipo para poder seguir consumiendo. Pero llega un momento que los préstamos hay que devolverlos, y nos encontramos que nos queda apenas lo justo para vivir.
En ese momento ya no consumimos tanto o casi nada. Esa tienda no vende, con lo cual tiene que despedir a 3 de sus empleados. Los cuales están, no sólo endeudados, sino con menos ingresos. Estos también dejan de comprar a su vez, y así, multiplicado por millones, generamos la propia recesión.

Eso sí, como no nos queremos hacer cargo de nuestras codicias, de nuestra falta de lógica y responsabilidad social, en cuanto falta trabajo intentamos buscar escapismos tan absurdos como que un muro sube de precio por sí solo. Es decir, hablamos de que "los extranjeros nos quitan los puestos de trabajo" cuando el que se quitó el puesto de trabajo es la propia persona que estaba tan alegre de que su piso "suba y suba" y que fuera a pedir un préstamo más alto para seguir comprando gallinas con huevos de oro. En todo caso más que xenofobia tendría que movilizarse y enojarse con aquellos que están endeudados y no gastan, porque el que no tiene, no gasta y si no gastan usted no tiene puesto de trabajo. Se puede ir la mitad de la población del país, aún así, si no hay dinero para gastar, no hay puesto que cubrir. Así de sencillo.
El otro día me dijo una mujer "el problema fue que subió el tipo de interés". Y le conteste "¿Lo que me estás diciendo es que te encuentras caminando en una cuerda floja, haciendo equilibrio y la culpa es del viento?"
Ahora esta codicia, esta ganancia especulativa, multiplíquenla por la cantidad de países, y entenderán de forma sencilla lo que es la crisis económica de la codicia.

Si dijéramos que en España ha habido una revolución donde los pisos se mejoraban, se llenaban de nuevos servicios, espacios, distribuciones y que por eso aumenta un poco, podíamos pensar en algo lógico. Pero que aumenten porque sí, y que dejemos a las generaciones venideras sin posibilidades de vivir, era algo que terminaría mal, sí o sí.

Por otro lado fíjense cuan infantil es el comportamiento a nivel social. Mientras los pisos subían (porque sí), todos estaban contentos y aclamaban con fuerza el libre mercado.
¿Cómo el gobierno iba a meterse en el libre mercado que hace que uno gane sin hacer nada?
¿Por qué romper con la magia de ganar sin producir?
Pero ahora, que reciben las consecuencias de la necedad y la codicia desmedida, le piden al gobierno soluciones.
¿Por qué los sindicatos no proponían huelgas cuando veían que la gente se estaba endeudando durante 35, 40 o más años, por importes casi insoportables y que sabían que en cuanto pasara cualquier cosa se derrumbaría todo? ¿Por qué ahora?
¿Ahora ya no vale el mercado libre? ¿Ahora la huelga por qué es?
Queremos libertad, vociferamos por ella, pero en cuanto la tenemos sacamos los peores impulsos destructivos como individuos sociales (Freud no se equivocaba ni un poco - Ver el video "El siglo del individualismo").
Cuando se necesita en una sociedad de trabajadores para crecer, los acepta "con los brazos abiertos" del extranjero, pero cuando la misma sociedad se sepulta a sí misma acepta que se vayan "con las piernas preparadas para la patada".

Por otro lado no nos hemos dado cuenta que hemos generado inflación en los pisos.
¿Qué es la inflación? De antaño, los billetes estaban asociados a un valor que era el oro. Es decir, un lingote de oro en el banco eran, por ejemplo, 100€. Con lo cual el banco generaba 2 billetes de 50€ que representaban ese lingote.
Cuando el banco central emitía billetes sin el soporte de ese oro, había más billetes, pero cada uno valía menos en realidad. Si emitía 2 billetes más de 50€, ahora el lingote de 100 estaba representado por 4 billetes de 50€. Es decir cada billete valía la mitad, con lo cual subían los precios.

Lingote de 100= 2 billetes x 50€ = compro una mesa de 100€

Lingote de 100 = 4 billetes x 50€ = la mesa me cuesta 200€ que representan igualmente al lingote de 100.

Pues al subir los pisos sin ton ni son, lo que han hecho es generar inflación. Es decir, la gente debe un dinero por algo que no lo vale. Como si hubiesen estado ciegos de codicia y miedo y "como todos lo hacían" se compraron un anillo de plástico a precio oro.

Pues ahora tenemos un montón de anillos de plástico y debemos el precio de un oro que no tenemos.

FACETAS

La primera faceta que se observaba era "voy a ganar dinero por comprar un piso". Cuando lo único que se tenía era una deuda, no sólo un piso.

Ahora están en la faceta "Yo lo vendo para recuperar lo que invertí". Aún así la gente toma como inversión el valor del piso y le quieren sumar los gastos administrativos al valor del piso. Eso es algo también ilógico. Es un servicio que se paga (demasiado caro) por una gestión, no tiene que ver con el valor del producto.

La faceta que vendrá será "Bueno, aunque sea me lo saco de encima" sin sacar ganancia alguna o perdiendo un poco.

Luego vendrá "Me lo tengo que quitar de encima antes de seguir perdiendo"

Y por último "Antes de que me lo subaste el banco, lo vendo por lo que sea y me quedo con menos deuda"

Por cierto, el apartamento es una garantía. La hipoteca es por un monto de dinero. Si le rematan el piso, al precio que se lo rematan, cubre parte de su deuda, pero usted sigue debiendo el restante.

Igualmente la gente tendrá que pasar por momentos muy crudos para poder entender lo que ha sucedido. Nadie quiere comprender que el precio de un piso no es necesariamente a lo que lo han comprado. Y menos que tienen que vender a un precio que no se acercará nunca al que lo han adquirido.
De hecho la gente sigue delirando y piensan que se va a "estabilizar" y sus pisos volverán a costar... lo que cuesta la recesión.

Si eso sucediera, volveríamos a caer en exactamente lo mismo. Es inevitable. El banco prestará dinero hasta un tope y pedirá que le devuelvan.

SOLUCIÓN

La única solución posible es un saneamiento de la economía. Es decir, que una persona pueda invertir un 40% de sus ingresos en su propiedad o algo menos en su alquiler, y que el resto lo pueda destinar a consumir normalmente. Si todos consumimos normalmente hay puestos de trabajo, hay comercios y un futuro lógico para todos.
Pero para que esto suceda, los pisos deberán bajar todo lo que han subido.
¡Sí! esta parte es la que muchos no quieren escuchar porque significa que su anillo de plástico cuesta lo que un anillo de plástico.
Pero los precios tienen que descender a algo similar a los precios catastrales, para que la gente aparte de la vivienda pueda consumir y reactivar así la economía.
Pero para esto deberemos pasar por una crisis muy pero que muy dura para entender, para pensar sólo de forma básica y no en esquemas tipo: Los pisos suben - son negocio - compro piso.
La formula: Gano todo para mí y no doy nada, que funcionó hasta ahora, no sirve, porque el que no da, en un momento está bloqueando al que le va a devolver y por ende se está entorpeciendo su propia ganancia.

BANCOS

Yo realmente no quiero creer que sólo yo, mi hermano y una amiga pudiésemos ser unos de los pocos que veíamos esto con claridad.
Es decir ¿Los bancos no tienen calculadoras?
¿Si dos personas mileuristas ganan entre los dos entre 1800 y 2000€ y tiene una cuota de 1000€, no sabe el banco que durante 40 años hay muchísimas posibilidades que en un tropezón se caigan y no se puedan recuperar?
¿No sabían que si la gente destina más de un 40% de sus ingresos generarían recesión?

Yo no quiero creer que los bancos no sepan lo que hacen. No puede ser que unos pocos tengamos más visión que los que manejan miles de millones de Euros.
Entonces pensemos... Si yo le doy un préstamo a alguien, calculando que no lo va a pagar ¿Para qué lo doy?
Pero seguimos pensando, y... Lo primero que se paga son básicamente los intereses. Entonces, el cliente me paga intereses. En un momento no podrá pagar y le tendré que subastar el piso. Pero ya costará menos. El cliente igual me sigue debiendo el dinero. Pero ahora yo tengo el dinero que me debe y el PISO!!!.

Pero... "a los bancos no le convienen tener los pisos"... Bueno... eso depende. Porque se quedan con unos cuantos, vuelven a dar préstamos, la gente delira, aumentan nuevamente, esperan un poco y los vuelven a vender cumpliendo nuevamente el ciclo de la codicia, el pensamiento esquemático y la deuda.

REFLEXIÓN

Si ustedes se han percatado, esta explicación está basada en un pensamiento sencillo y básico. Lo puede entender cualquier persona que pueda sumar hasta 10, o quizás 100.
Y aún así uno se pregunta cómo puede ser que una sociedad, capacitada con la posibilidad de utilizar un raciocinio puede ver esto.
Quizás podamos pensar en que los humanos, a nivel social vivimos de forma esquemática. Es decir, pensamos en combo, sin analizar las partes.
Pero estos combos para estar aceptados tienen que ser apetecibles. No lógicos, sino deseados. Y de aquí uno se da cuenta cómo el deseo puede romper con toda la lógica posible.
Cómo el deseo atraviesa al pensamiento y barre con las capacidades de pensar.
Deseos que en este caso remiten a un lugar gozoso, como si un bebé que sueña que la leche de la teta de mamá nunca faltará, que estará siempre cuidado y que por su propia existencia tendrá miles de ganancias de por vida. Mimos, alimento, cuidados, ser querido.
Como si la codicia remitiera a ese lugar gozoso y borrara la lógica para dar paso a un goce tan peligroso que termina asimilándose a la destrucción a través del goce.

Y por otro lado algo muy característico: El miedo. Ese que hace que una persona compre "por miedo a no tener nada". Miedo a volver a la pobreza, miedo a sus propias capacidades. Pero como bien sabemos, todo síntoma se muerde la cola, y a más escapamos de algo no nos damos cuenta que estamos yendo hacia ella.

Sergio Alonso Ramirez
Psicólogo Psicoanalista




1 comentario:

  1. A vеces cսesta bastante encontrar articulos coherentemente expuestoѕ, de modo que me alegro de rеconocertelo.Saludos.


    Mas informzcion en ; Juanes

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