"Hay algo que debéis entender de mi forma de trabajar. Cuando me necesitáis y no me queréis, debo quedarme. Cuando me queréis, pero ya no me necesitáis, debo irme... Es un poco triste, pero es así"- película: La niñera mágica.

(Sin embargo, a pesar de mi ausencia física, me tendréis allí donde me necesiten)


13 de agosto de 2012

Los Superhéroes y las Víctimas en la relación de Pareja

Toda producción de un sujeto proyecta las realidades del mismo. A veces de forma más evidente y otras con apariencias que pueden llegar a distraer a los sentidos.

Y uno se puede plantear si esto de los súper héroes tendrá que ver con algo de los sujetos. Bueno... No voy a hablar aquí de la Mamá todo poderosa como "WonderWoman" (La mujer maravilla) o del papá que todo lo puede "Superman"... aunque también están involucrados.

Con respecto a los super heroes clásicos sí podemos deducir algo claro... son imágenes fálicas. Son seres "superiores", "todos los quieren", "están por encima de las capacidades de los demás" y principalmente, tanto en la ficción como en la realidad "son amados y admirados". Ellos lo tienen todo, inclusive poderes. ¡Hasta son atractivos!

Sin embargo hay otro aspecto interesante sobre los superhéroes y las víctimas. Y esto es que muchas veces se reproducen los mismos en las relaciones de pareja.
Él tiene un buen trabajo, o sabe mucho, o tiene mucho dinero, o lo puede todo, o la tiene grande, o lo que fuere. Es decir, es fálico ante la mirada de su partenaire.
O ella, que tiene ese culazo, es inteligente, agradable, tetona, adinerada, sensual, etc.

Son las parejas fálicas. En ocasiones se da que uno de los dos se pone en uno de esos lugares, es "el que tiene las cosas claras", el que puede, que sabe, es... ÉL.
Pero la pregunta es... ¿dónde queda ella? Pues en el lugar que necesita todo héroe para ser como tal... estar frente a una víctima. Con lo cual la otra persona es la menos agraciada, la que no puede, la que no se sale, la que intenta pero "no le va bien en la vida", etc, etc.



La persona se encuentra en posición fálica para ser amado por alguien que necesita de él, que lo ve como esa gloria que le tocó en suerte, esa salvación. El superheroe de la pareja se regocija al sentirse amado de esa manera. Se quedó en el amor de la etapa fálica "donde era el héroe de la madre, ese bebote hermoso que sería el mejor, pero para la madre ya lo era".

Pero ella... ella no cumple un rol menos importante. No nos engañemos. Porque sin la víctima, el héroe no tiene razón de ser. Ella es delicada como una flor, suave, frágil, sensible, triste, alegre, pero siempre... siempre necesitada de ese "hombre fuerte", el cual se parece a esa imagen que tuvo toda la vida... ese papá fuerte que la protegía. Ella también se queda en posición fálica frente a su hombre que la protege. Donde parece que es una víctima desde el imaginario, está gozando inconscientemente. Su fragilidad tiene razón de ser... que un héroe la salve de su "calvario o debilidad". En este caso es ella la que no puede, "no salen las cosas", no tiene fuerza, no puede... Pero en su "ser víctima" puede entregarse en la escena fantasmática, donde ella es amada por su debilidad y él amado por su fortaleza.

También encontramos los mismos casos pero cambiando el género. Ella es la súper heroína de la historia: es decidida, inteligente, capaz, fuerte, logradora, organiza todo, trabaja, la que tiene aquel puesto de trabajo, cuida los chicos, organiza la casa, mientras su pareja, es un pobre zángano víctima de sus circunstancias o infantilismo que nunca puede nada (o cualquier posición de inferioridad frente a su objeto fálico). Ella se siente amada, deseada y necesitada. Está en posición fálica. Y él también, pero en versión víctima.

Las dos posiciones, si bien a primera vista parece que no, están en el lugar del deseo del otro. Sabemos desde el psiconálisis que las relaciones que pueden funcionar más "armoniosamente" son las del obsesivo que busca y cumple la ley y la persona histérica que la desafía todo el tiempo.
El obsesivo para ser el protagonista de su escena fantasmática trata a su histérica/o como una rey o reina, porque es a través de ella que el se autoriza como rey (como seguidor de la ley). Y ella/él demanda (posición histérica) y solicita dicho puesto de Reina y desafía la ley.

Siempre en la mirada del otro queremos y necesitamos ocupar un lugar de nuestro propio fantasma, es decir, buscamos amarnos a través del otro. En esa devolución nos encontramos a nosotros mismos siendo amados nuevamente. Son dos escenas superpuestas que encajan en la forma de amarse.

Los inconvenientes surgen cuando justamente dos personas pretenden ocupar el lugar de superhéroes "puros" o "víctimas" puras. Es decir, cuando se posicionan como objeto fálico del otro sin pasar por la castración. Esto significa que todos hemos sido amados de una manera particular, pero en algún momento a través de la función paterna tenemos que renunciar a ese vínculo "especial" "fálico" y "completo" con la madre, para ver que somos sujetos en falta, que la mamá es de otro y que por ende uno es lo que va pudiendo en la vida dentro de lo que va queriendo. Pero no se puede ser "todo" nuevamente. Es una herida narcisística muy importante que ayuda al sujeto a poder construirse en la vida.
Cuando este pasaje no se hace, o al menos no se hace completo, el sujeto vuelve a buscarse "completo" frente a la mirada del otro, ya sea como un superheroe perfecto que todo lo puede, o como una pobre víctima que debe ser amada como tal. Cada uno buscará ese lugar primario que tenía frente al amor y lo reproducirá.
Estas posiciones no tienen porque ser evidentes. Un hombre puede posicionarse como "superhéroe" simplemente porque así se ve a sí mismo, no hacer grandes cosas en la vida para no confrontarse con su propia castración (tener que luchar por lo que quiere y los conflictos y placeres que esto conlleva). Es como pasa en la historia de Adán y Eva. Dios, los castra, les dice que ya no serán completos, que ahora tendrán que trabajar por lo que quieren y tantas cosas más a partir de dejar de ser "objetos fálicos de Dios".
Ellos no hacían nada especial en el Edén más que vagabundear y pasarlo bien. Esta escena también se ve en muchos adultos que quieren seguir siendo los "Adanes y Evas fálicos a los ojos de su Dios interno".

Entonces la castración pasa porque cada sujeto pueda y sepa ubicarse como un sujeto en falta frente a sí mismo, su falta y el mundo. Es decir, un sujeto que no lo puede todo y que puede ser amado como tal. Cuando esto no sucede el sujeto se posiciona en el lugar fálico, es ser adorado de una manera particular, como entidad "divina".

Ahora, dado esto, cuando se encuentran el héroe y la víctima en dicha posición fálica, primero se fantasean uno al otro. El héroe salvará a la victima finalmente, y la víctima será a su vez rescatada de su pobre situación. Pero justamente el fantasma de cada uno es seguir manteniendo su rol, y la víctima pronto se revelará contra el héroe, acusándolo y torturándolo por momentos y por otro volviendo a su posición de víctima (repitiendo su escena infantil). Su lugar fálico es de la víctima que no fue rescatada. A su vez el héroe toma dicha posición para reasegurarse un lugar, pero es un lugar que tampoco puede ocupar, porque necesita tener esa posición de ser fálico porque justamente no pudo atravesar su castración, y ser el "padre" heroico es un lugar que se le hace imposible, de ahí que toma el lugar de "héroe" fálico (ser amado por sus perfecciones). Es ahí donde comienza la tragedia, donde los dos se sienten desesperados. Uno no termina nunca de victimizarse y el otro no puede nunca salvarlo/a. Y si lo hace, se va a buscar una nueva víctima porque justamente el lugar que no puede ocupar realmente es el de héroe en falta, es decir, el Padre que puede dar lugar a su hijo a crecer y constituirse en dicho lugar.
Lo que los conecta, en realidad, a nivel inconsciente, no es el salvar o dejar de ser víctima, sino lo contrario, poder repetir esos lugares de amor tan intenso.

Se juega diferente cuando esto sucede en personas con estructura histérica. Porque los dos se demandan, se exigen, se culpan, se destruyen y se aman a la vez. Pero ninguno cede ante la demanda del otro. Que por otro lado es una demanda que no se puede satisfacer como vimos anteriormente.

Lo angustioso aparece cuando estas relaciones se rompen. Porque justamente, el héroe se encuentra con la otra cara de todo Superman, o Mujer Maravilla (WonderWoman), que en sus cotidianeidades son simples trabajadores, castrados, sin mayores logros "de completud". Son justamente la antítesis de sí mismos en tanto héroes. Pero el ser amado como alguien importante, admirado y querido es como la droga del amor materno.
A su vez, la víctima, sin su héroe se siente también una persona normal, castrada, sin nadie que lo/la venga a rescatar. Ya no es alguien que puede ser amado por su pobre situación y triste realidad. Tiene que abandonar, momentáneamente, la fantasía de poder lograr encontrar un padre que lo ame diferente (y que luego se le hace imposible). Aunque en un mundo donde se fomenta que cada sujeto se infatúe a si mismo, la persona en posición de víctima tiene más posibilidades de conseguir rápidamente a alguien para hacerlo sentir su GRAN pareja.

Todo tiene que ver con cómo se posiciona cada uno en la relación amorosa.

También tenemos lo que podríamos llamar "víctimas indirectas": Ya sabemos que no toda relación puede ser directa, sino que puede representar una relación indirecta. Para poner un ejemplo que se pueda entender claramente podemos ver un cura. El mismo no tiene relación con ninguna mujer (u hombre) para entregarse plenamente a su Dios. Es decir, en esa no-relación hay una relación con un otro significativo para el sujeto.
Dicho esto podemos pensar en las personas que tienen relaciones que llamo "funcionales". Es decir pueden tener una relación que en realidad si se la explora no es de pareja, pero esa relación sostiene un vínculo amoroso con alguna de las figuras paternas.
Hay un caso de un hombre que sale con mujeres, pero se posiciona como un niño victimizado frente a ellas. No tienen ningún proyecto a futuro, ni a presente. Sólo están, pero tampoco parece haber grandes pasiones. Sin embargo luego de analizar el caso aparece un factor. Ella aparece como la madre que le hace compañía frente a la imagen de un padre de la horda que todo lo controla y domina. Es decir, no se posiciona como hombre desplazando a ese padre, sino que se queda en la posición fálica de víctima acompañada para quedarse, en dicha posición, frente a ese padre que lo puede todo y él nada. A su vez, su novia tenía un padre similar. Los dos en casi la treintena vivían con sus padres respectivos pero actuando como adolescentes irresponsables con respecto a su presente y futuro. Y si bien ella, más histérica, le discutía todo el tiempo al padre, y él más obsesivo se sometía y lo odiaba-amaba, los dos tenían una relación "funcional" porque estaban juntos para poder estar en una relación más concreta con sus propios padres que eran realmente los objetos de su amor.
En otro caso escucho un argumento de una chica que contaba y se lamentaba de lo mala que era la gente con ella. Sus compañeras de trabajo y en general. Sin embargo esto se le repetía en todos los sectores de la empresa en la que estaba. Y de hecho se veía como ella misma tenía actitudes para propiciar estas escenas. Pero todo toma una significación particular cuando dice "es que en realidad mi mejor y única amiga es mi madre".

Con esto quiero explicar que no siempre la posición fálica, donde el sujeto se pone en la posición de completar al otro, ya sea como víctima o como superhéroe, tiene que ser directa y frente a una pareja. Sino que también la ausencia de la misma tiene una función.

En un caso una chica cuenta que no ha tenido en 39 años de su vida ninguna relación. Pero luego cuenta de cómo su madre la toma como objeto de maltrato y de posesión. A su vez el padre cuando había intentado llevar a algún proyecto de novio lo trataba muy mal y demostraba su rechazo ante la idea que se independizase. Hay que tener en cuenta que es mucho más complejo este caso ya que tiene una relación "bulímica" con la madre y una relación de adoración "sostenedora" con el padre y a su vez está atrapada en dicha situación. Y sus no-relaciones también tienen un sentido: Pertenecer... pertenecerles. Mientras les "pertenezca" todo está muy bien. De hecho mantuvo relaciones sexuales con un hombre durante 5 años, en la cual no hubo ningún tipo de vínculo más allá de los encuentros semanales sexuales.
Pero el último dato es esencial: Una vez comenzó a enamorarse y sintió profunda angustia...

Cuando hablamos de grandes víctimas o grandes superhéros, lo hacemos refiriéndonos a las posiciones que toma cada sujeto frente a la mirada del otro. Y por más que sea en el polo victimizado, esto no quiere decir que no sea objeto de "completud" del otro (fálico). Así como de héroe.
Pero para ambos casos el trabajo es arduo y la propia posición, en tanto fálica, no permite ceder a otro lugar, haciendo que cuando cae esa relación en la cual lo que se busca en el otro es un imposible, ya que ninguno se castra para ceder y amar más al otro que a sí mismo en el reflejo de su mirada, aparece la angustia. Una angustia que se hace demasiado fuerte, donde parece que "sin ese vínculo no se puede existir" o dicho de otra manera "vivir". Ya ninguno de los dos saben quienes son si no son amados.

En definitiva, se trata de aprender a quererse un poco menos como adonis griego o musa inspiradora para poder querer al otro como sujeto y verse también uno reflejado como sujeto incompleto, lejos de los dioses y cerca de los humanos, pero aún así, amado.

Sergio Alonso Ramirez
Psicólogo Psicoanalista



1 comentario:

  1. Me queda com anillo al dedo. Justo acabo de salir de una efímera relación con el mismísimo Batman, nos describiste extraordinariamente: un científico mexicano igualito a mi padre, que investiga a los murciélagos y que se ha hecho tan famoso que ahora da autógrafos en sus conferencias, que gusta de tener relaciones extramaritales "liberales" con las alumnas y con las que no son sus alumnas también (lo cual suena bastante bien) pero con una serie de condicione que el protocolo de CIA se queda corto: ni de la mano podíamo andar en lugares como la pirámide de Hormiguero, donde ni las hormigas se paran, para resumir.. y a mi: la víctima que necesita ser rescatada en un escenario fascinantemente denigrante, donde mi ser victimizado goza. Cada provocoación era activar el volcán que hacía erupción en la consumación del dolor, "estar en casa" . Un escenario donde no se si quería: reencontrar, conocer, enfrentar o liberarme, de mis padres; otro dúo dinámico héroe-víctima, que torturaron mi vida al grado de que a mis 48 años y después de varios psicoanalistas, literatura y filosofía, no logro tener una relación normal y me sigo involucrando en estas historietas insanas y cargando una resaca de incomprensión profundísima hacia mis actos. Aunque salir de esta con entereza me llena de orgullo, a decir verdad. Muy lindo artículo, gracias.

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