"Hay algo que debéis entender de mi forma de trabajar. Cuando me necesitáis y no me queréis, debo quedarme. Cuando me queréis, pero ya no me necesitáis, debo irme... Es un poco triste, pero es así"- película: La niñera mágica.

(Sin embargo, a pesar de mi ausencia física, me tendréis allí donde me necesiten)


27 de mayo de 2013

Cuando los ideales se interponen en la felicidad

Jorge Gomes Matheus
www.jmatheus.es
"Tengo que terminar la carrera, el curso, conseguir un ascenso, tener un hijo, obtener ese puesto, liberarme de esta persona, criar a mis hijos, ganar mucho dinero, tener el mejor coche, la mujer ideal, que me admiren, que me quieren, ser "el mejor", el/la más obediente, valorado, profundo, exitoso, deseado,etc."

Estas frases suelen rondar tanto en los medios publicitarios como en las personas. Pero no siempre son sólo objetivos, muchas veces son metas de la felicidad. Lugares donde el sujeto internamente se presiona a si mismo, a veces hasta se tortura, por pensar que ese preciso momento, cuando alcance ese lugar adorado y soñado, será feliz. En muchos casos el
Ideal del yo, se nutre del narcisismo de la persona para entrar en una alianza tortuosa que dice: "Sólo serás feliz cuando llegues ahí". Es en ese momento donde el sujeto comienza una carrera frenética en su mente, a veces en la vida cotidiana también, para intentar alcanzar eso que no es pero quiere ser, que no tiene pero que al conseguirlo lo hará volver a verse como un sujeto añorado y amado... un niño. Paradógico que muchas veces detrás de tantas cosas adultas se guarden los más entrañables deseos infantiles. Nada más que ahora con muchas barreras.

Hace poco viaje a otros países con otras formas de pensar, con otras subculturas y también idiomas. Pero este viaje tenía sorpresas inesperadas, tenia historias. Escuché historias de vidas de personas mayores, de unos 70 años aproximadamente. Me contaban los avatares del discurrir de su historia. Las luchas, los hijos, las necesidades, los ideales, las penurias y las alegrías. Todos y cada uno de ellos en su historia habían hecho lo que habían podido, y dentro de ello lo que habían querido. Posiblemente no era exáctamente lo que anhelaron en sus años mozos, sin embargo era lo que tuvieron. Pero todo esto, también me transmitía diferentes cosas:
La gente, en general, no vive la vida que necesariamente quiere o sueña tener, sino la que puede. Y dentro de esas posibilidades se va realizando como mejor le va saliendo. Seguramente todos soñaban con un mejor pasar en sus vidas, más posibilidades, etc. Sin embargo, tuvieron que aprender a conformarse con aquello que pudieron obtener de su realidad. Y no por ello han sido desgraciados, sino que han sido "vividores", habitantes de su propia historia.
Una señora me explicaba que cuando su hijo era pequeño hablo con la señora del parbulario (jardín de infantes) porque no tenía dinero para enviar todos los días a su hijo. Y la comprensiva profesora le dijo que lo anotaría igualmente y que aunque sea lo envíe una vez por semana. Seguro que la madre no quería vivir con dichas limitaciones, sin embargo, las vivió y siguió adelante.

Es decir, que cada persona, con el discurrir del tiempo nos deja esa enseñanza como reza el viejo y sabio refrán: "Se hace lo que se puede".

Sin embargo esto puede ser un pensamiento muy terrorista en estas épocas donde todos los medios publicitarios apuntan al narcisismo del sujeto enfatuando el ideal del yo (toda propaganda que dice "serás el mejor"). Y a su vez nos encontramos con mucha gente que puede vivir en un constante malestar hasta no alcanzar ciertos objetivos. Como si al no hacerlo su vida se vería frustrada o medio vacía. Cuando el ideal del yo, es decir, esta idea "ideal" de lo que cada uno supone que debería ser, presiona muy fuerte puede aparece no sólo la angustia en diferentes formatos, sino a su vez la frustración constante, inclusive cuando se está atravesando el camino a ser aquello que cada sujeto espera de si mismo.
Hay palabras que parecen que socialmente están prohibidas y muchas de ellas tienen que ver con pensar en un sujeto que debe aprender también a castrarse en ciertas cuestiones (como por ejemplo no poder tenerlo todo). Una de ellas es "resignación".
Veamos que en la medida que un sujeto no puede resignarse y entender que quizás no lo pueda todo, o simplemente que "aún no", no va a poder dejar de presionarse y sufrir.
Resignarse en este sentido no significa "renunciar" sino saber esperar y aceptar las cosas como van viniendo sin por ello renunciar a los caminos que cada uno elige.
A veces se puede sufrir tanto por llegar a una meta, que cuando finalmente se obtiene lo esperado no es capaz de compensar el sufrimiento vivido anteriormente.

Las historias de estas personas mayores dejaban un mensaje nostálgico a su vez que hablaban de la muerte. El pasado ya pasó, el futuro es incierto, sólo queda un presente que se va muriendo a cada momento y se convierte en recuerdo. Vivimos dejando atrás un reguero de muerte, de momentos irrecuperables, de historias vividas, de esfuerzos realizados. Con lo cual, son momentos únicos.
Esto no quiere decir, evidentemente, que haya que vivir en una alegría perpetua (mas lo quisiéramos) sino entender que tenemos lo que tenemos, entre estas cosas nuestros proyectos e ideales. Pero si estamos sufriendo por ellos, algo puede que esté yendo mal. No precisamente el proyecto, sino la forma de vivirlo.

¡Cuanto nos solemos olvidar de la muerte!
¡Cuanto nos olvidamos de que nuestra existencia es efímera!

Posponemos alegrías, perseguimos nuestros ideales fantasmáticos sobre la mentira de una felicidad eterna que antes prometía la iglesia en el cielo y nos ayudaba a renunciar a ella en vida. Pero ahora parece que tenemos que encontrar paraísos... y para eso sufrir... ¿Hasta qué punto dejó de estar el mensaje religioso dentro nuestro?

Pero cuando uno puede adentrarse en los ojos de una persona mayor y navegar por su historia ve una vida que indefectiblemente se nos va de las manos como el agua y la sostenemos en el recuerdo.

A veces para poder vivir un poco mas "sosegados" (tranquilos) tenemos que aprender a saber resignar el furor superyoico y su demanda de ideales. Saber que estamos vivos y viviendo lo que vamos pudiendo. Porque en la medida que busquemos encontrarnos en súper-héroes (ideales del yo) y sólo en ellos radique nuestra felicidad, significará que mientras tanto somos desgraciados.
Quizás tengamos que aprender a vivir un presente aceptable y desear un futuro mejor, y no un presente horrible que se compensará con uno mejor. La diferencia puede parecer sutil, pero a su vez puede ser enorme en saber aceptar la vida día a día.
"Todo llegará" dicen... pero mientras esperamos, aprendamos a disfrutar también de lo que hay.

Los ideales del yo, en forma exacerbada, suelen exigir vidas ideales y producir presentes desgraciados. Resignarse un poco y aceptar lo que se tiene sin renunciar a seguir la búsqueda de cada uno, puede significar un viraje importante en la vida de todo sujeto, quizás uno de los más sabios...

En definitiva... la cuestión... ¿No era estar lo mejor posible?

Sergio Alonso Ramirez
Psicólogo - Psicoanalista

Pd: Evidentemente este tipo de cuestiones no hay que tomarlas como normas fijas. La vida es un ir y venir de emociones y situaciones. Hay momentos de mucha tensión y nerviosismo donde es muy difícil encontrar equilibrio y otras donde se lo puede tener y simplemente que el propio sujeto se castigue por no ser "su propio ideal".

3 comentarios:

  1. Sergio acabo de leer este artículo y le comento que no pude mas que sentirme identificada con las cuestiones que plantea. Admito que vivía hasta hace muy poco con esa actitud pesimista, por esa constante sensación de frustración por no conseguir lo que creía desear, por pensar que nunca alcanzaba aquello que desde mis mandatos tenía internalizado, o con esa inconformidad constante por no poder disfrutar lo obtenido hasta el momento, por desear cada vez más.
    Le comento que no es casualidad como le comentaba que ésto lo haya podido ver hace poco, debido a que tuve un accidente que podría decir, modificó un poco mi rutina, debido a que momentáneamente cuento con cierta incapacidad en unos de los dedos de mi mano derecha, mi mano útil por cierto. Claro que esto lo expreso con estos términos ahora, probablemente hace un par de meses, ni bien ocurrida la situación le hubiera dicho que me corté un tendón, un nervio, que no sabía si podría volver a escribir, a sentir, que ésto me había cambiado la vida (no la rutina), que no podía hacer nada...si, esa era la sensación, que no podía hacer nada. Me parece que con mi super yo me estaba martirizando un poco no cree?.
    Afortunadamente gracias al apoyo en mis seres queridos, y principalmente, gracias a la terapia, al psicoanálisis, pude ver que esa manera de pensar las cosas me venía acompañando de hace tiempo, y que el accidente lo pensaba como el reflejo palpable de esas frustraciones que venía sintiendo, como si me hubiera dicho: "ahora está claro, soy una incapacitada".
    Haber podido ver ésto, haber podido aceptar la manera en que estaba viviendo, me permitió reordenar un poco mis objetivos, o mejor dicho, resignar algunas cosas y quizás, aspirar a un poco menos hoy, para tal vez disfrutar lo que hay y en un futuro, ir por más.
    No estoy segura de si éste tipo de comportamientos son característicos de alguna época específica de la vida. Lo que si es claro, es que la libertad cultural en la que hoy estamos inmersos, definitivamente nos impulsa a ir cada vez por mas, a superarnos y superar a los otros cada día..y ojo, querer ser mejor, tener cada vez más, no es el problema, la cuestión es que vayamos en búsqueda de sentirnos cada vez mejor,empezando por aprender que hoy somos, lo mejor que pudimos ser. Y con eso, al menos ya podemos estar contentos.
    Perdón si me explayé demasiado, sentí que contarle "mi historia" podía mostrarle que pasa, eso que usted pregunta si en esta época, pasa.
    Saludos, Verónica.

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  2. La tiranía del momento, el tiempo puntillista. Esta sensación de frustración constante por no alcanzar el éxito podría ser el resultado de un sistema económico perverso como el que tenemos actualmente?

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  3. Hola Verónica,
    No te has explayado demasiado, te has explicado muy bien y te agradezco estas palabras que dejas aquí porque quizás, quien sabe uno, le ayuden a otro a poder bajar de unos lugares y subirse a otros como comentas. Desde la lógica es muy simple "Y bueh... no puedo esto, hago esto otro", pero luego desde el sujeto se hace más duro y complicado.

    Te agradezco tu comentario

    Saludos
    Sergio Alonso Ramirez

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