"Hay algo que debéis entender de mi forma de trabajar. Cuando me necesitáis y no me queréis, debo quedarme. Cuando me queréis, pero ya no me necesitáis, debo irme... Es un poco triste, pero es así"- película: La niñera mágica.

(Sin embargo, a pesar de mi ausencia física, me tendréis allí donde me necesiten)


29 de julio de 2016

¡Me lo debes! Te he dado la vida


En muchas ocasiones, las madres, se convierten en "madres estrago". Dicho nombre es porque generan eso en los hijos. La falta de un corte, de una separación, de un freno (función paterna) en la demanda materna que lo pide todo ("mi hijo es todo para mí") hace que se pueda convertir en un foco importante de angustia y estructurar a los hijos de una manera peculiar. 
Sin embargo entre sus tantas formas aparece la madre con una demanda perversa que escapa a toda ley. Es la que pretender que un acto le de intereses infinitamente sin hacer nada a cambio. Hablamos de las madres que cobran una "deuda" que le han hecho contraer al hijo por su existencia. 
Y es una deuda perversa porque al no existir dicha deuda (imposible demanda de quién aún no existe) no se puede pagar nunca. En especial porque nadie solicitó nada, o mejor dicho, la demanda está del lado de la madre. Entonces hablamos de estafa. Y también lo decimos porque todo eso que recibe el sujeto en su infancia, estima que es por amor, por su existencia, porque su mera presencia es motivo de recibir. Sin embargo, las madres (incluso padres, directamente o como avales de dicho discurso) que luego pretenden "cobrar" todo esto, transforman esos actos de amor en una inversión, y si no era amor, es estafa. El hijo/a se siente engañado, uno que produce un profundo dolor y se tenderá a negar de todas las formas posibles para no aceptar esa devoradora forma de  haber sido querido/a. 
Pero hay más... Luego aparecen las madres que los hijos las abandonan, de alguna manera no quieren saber más nada con dicha demanda y con la estafa que han generando. Y esas madres  se siguen quejando que han dado la vida y que se las tienen que devolver constantemente. Es como un "yo ya te di algo ahora tienes que ser mi esclavo/a de por vida". 

Para explicar esto creo que lo mejor es pensar en la dialéctica que se genera entre un jardinero y su árbol frutal:

Para tener un árbol, que dé algún fruto, es necesario plantarlo. Pero no sólo eso, sino cuidarlo, regarlo, ponerle todo lo necesario para que crezca, e incluso, podarlo. También hay que cuidarlo de los ataques de bichos, plagas y alimañas que lo puedan lastimar. Al menos hasta que se haga fuerte. Ese árbol, ya crecido, con los años dará frutos y el jardinero comerá de ellos. Sin embargo si el jardinero se comportase como una madre estrago se preguntaría porque no le da más frutos, sin poder darse cuenta que aún siendo adulto, el árbol sigue necesitando que se lo riegue y cuide. Es decir, sigue existiendo una dialéctica de algo que se da y otra cosa que se recibe a cambio. 

Un "Jardinero estrago" no le interesaría realmente el árbol, sino con cierta codicia libidinal, pretendería sólo sus frutos, pero no lo regaría, ni lo cuidaría de plagas, ni alimañas ¿Qué sucedería? Pues que el árbol se secaría, se llenaría de enfermedades, los frutos no serían buenos e incluso se podría llegar a pudrir. Se comportaría como un niño frente a un muñeco más que un adulto considerado con su prójimo. 

Si el árbol pudiese caminar, posiblemente se alejaría del jardinero estrago para poder sobrevivir. Y ahí está lo loco de la historia, que por un lado el jardinero estrago lo plantó y lo cuido durante una época, y eso lo confunde, porque también sabe que le hace mal. Una vez lejos podría establecer relaciones donde pudiese dar y recibir y así crecer más. Pero lamentablemente sólo lejos del codicioso jardinero que solo quiere sus frutos y cuando dice "quererlo" en realidad se refiere a lo que puede recibir, no al árbol en sí. 

Por eso se verá que muchas veces tanto hijos como hijas se alejan de sus padres y no quieren saber nada de ellos. No es que sea el único motivo, pero repetidas veces se observa que los padres en algún momento se pueden convertir en una demanda que nada o poco da y mucho pide. Y justamente lo que piden tiene que ver con lo mortífero para los hijos. Así de paradójicas pueden ser las relaciones, la misma persona que da la vida puede en su demanda despreciarla...

Sin dejar fuera tampoco las repeticiones en relaciones de este tipo (con otros) donde el sujeto se encuentra en posición pasiva, es decir, en relaciones donde se le da muy poco y se les pide mucho, o en activas, donde ahora la víctima se convierte en victimario. Lo difícil de estas escenas y posiciones subjetivas frente a los otros internos, y ahora proyectados, son los mandatos que le dicen al sujeto que "sólo vive para mí" no pudiendo la persona apropiarse de su vida y alejarse. Digamos que la relación del cual el sujeto no se ha podido escapar subjetivamente (pasar por la castración) sigue generando un tipo de demanda particular, que dependerá de cada historia, donde la persona especularmente (como si estuviese frente a un espejo) se amolda para satisfacer a alguien histórico (goce) a pesar de que le pueda producir malestar en su vida cotidiana. 

Sin embargo creo importante resaltar que cuando alguien siente que no tiene que dar algo y a la vez siente culpa, hay algo del orden de una dialéctica mal articulada que se pone en juego y que habría que plantearse qué sucede en esa relación o que ha sucedido toda la vida. 

A veces el esclavo cuando se escapa de un latigazo hasta se siente culpable...

Sergio Alonso Ramírez
Psicólogo Psicoanalista  

10 comentarios:

  1. Sergio, muy interesante articulo, gracias por compartir tus reflexiones. Es esta falta de corte la que también produce a aquellos hombres que tienen "mamitis"?, por que no han podido desenamorarse de su madre? Saludos, desde Argentina.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, digamos que no pueden cambiar de posición con respecto a la madre. No opera "la función paterna" que despega al niño de su madre para que se pueda hacer hombre.

      Eliminar
  2. Los hijos no somos inversión de nadie, si lo han visto desde esa perspectiva, morirán engañados y abandonados. Mis hijos son formados para valerse por sí mismos al llegar a la etapa adulta, que puedan, como las águilas, volar por si mismos cuando sea el tiempo. Sin olvidarme de mi, y preparar las cosas para mi vejez.

    ResponderEliminar
  3. es como la madre de la anerexia

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La madre que no "se quiere tragar" o como en la bulimia, la que se traba y vomita.

      Eliminar
  4. Muy interesante serán las irish mamele...?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Que buen aporte. Sin embargo se me ocurre que si bien las irish mamele es toda una madre dramática y demandante, dependerá también de como opera el nombre del padre para que el chico pueda escapar de ella y que no sea "peligrosa".

      Eliminar
  5. Muy interesante y entendible todo lo que publica.. felicidades.

    ResponderEliminar
  6. Excelente, la misma madre que "crea", destruye. Esa contradicción del sujeto que nos hace incompletos e imperfectos. Tal vez esas madres estrago, sostengan la fantasía de que ese retoño es parte de sí misma.

    ResponderEliminar

psicosujeto psicoanalista Sergio Alonso Ramirez Madrid centro La Latina Ruben Dario Argentino psicólogo psicologo análisis analista psicología psicoanálisis ayuda angustia depresión amor tristeza felicidad Obsesiones consultorio consulta psicológica psiconalítica Trastorno por déficit de atención e hiperactividad, depresión, terapia de pareja, TOC trastono obsesivo compulsivo, histeria, trastorno por conversión, ataque de pánico ansiedad, miedo, fobia, sexualidad, afecciones físicas con implicancia psicológica capital La Latina bruxismo, dolores 28005 atención on line online www.psicosujeto.com. Buen Bueno