"Hay algo que debéis entender de mi forma de trabajar. Cuando me necesitáis y no me queréis, debo quedarme. Cuando me queréis, pero ya no me necesitáis, debo irme... Es un poco triste, pero es así"- película: La niñera mágica.

(Sin embargo, a pesar de mi ausencia física, me tendréis allí donde me necesiten)


7/7/07

Pulsión de Muerte

Según el psicoanálisis los humanos no nacemos con instintos. El que se puede llegar a aceptar dependiendo de diferentes autores es el de succión. El bebé, lo que hace sin que nadie se lo explique, es succionar del pezón de la madre sin tener hambre aún. Será justamente cuando esa leche desaparezca de su estomago donde conocerá una de sus primeras necesidades y demandas, el hambre.
Pero hoy quiero contarles sobre las pulsiones. Digamos que son impulsos innatos con las que todos nacemos. Todas la “pulsiones” o según traductores españoles “impulsos”, serán sexuales. Esto no quiere decir que sean del orden del cuerpo aún, ya que todavía no se han formado las zonas erógenas en el mismo. Estas pulsiones en este estado se las llama “puras”. Todas las pulsiones sexuales se las denomina pulsiones de vida, ya que todas ellas, estén o no sublimadas, nos empujan a vivir. Los impulsos puros con los años se irán transformando, y canalizando de forma diferente tomando nuevas formas. A esto se le llama sublimar. Por ejemplo la pulsión sádica, se podrá sublimar en un tipo de carrera como dentista, cirujano, etc. Otras también se pueden sublimar en deseos de actuación, aprendizaje, enseñar, etc. Para dichas tareas, como abrir cuerpos, o tener una persona sufriendo está involucrada dicha pulsión pero ya transformada en algo mas “positivo” o socialmente aceptada (por ejemplo la cacería, etc). Mientras somos niños las pulsiones están intactas. De ahí que habrán escuchado a Freud hablar de “los pequeños perversos” refiriéndose a los niños. Ya que los pequeños si bien no las viven corporalmente, las tienen en su forma pura.
Hay una pulsión que podría ser muy llamativa y peligrosa. La pulsión de muerte. Muchas discusiones hay entre diferentes autores sobre la misma. La pulsión de muerte es el impulso que tiene cualquier humano a ir hacia el fin de su vida, hacia lo inanimado. Claro está que esta pulsión no es conciente en su mayoría de los casos.
Para ejemplificar más claramente les voy a poner ejemplos de pulsión de muerte:
Fumar
Drogarse
Beber en exceso
Cruzar una calle transitada “distraídamente”
Tener sexo no seguro
Inclinarse hacia lo inanimado, hacia la nada, lo inerte.
Olvidarse de tomar un medicamento que te mantiene con vida
Tomar sustancias que sabes que te harán mal a largo plazo (anabolizantes, etc.)
Entrar en conductas compulsivas
Parecen tonterías, pero todas estas cosas nos pueden llevar fácilmente o lentamente hacia la muerte. En ninguna de ellas se es totalmente consciente, pero aún así logra su efecto.
Supongo que la pregunta lógica es: ¿Cómo comienza a actuar una sola pulsión sobre todas las demás, y cómo lo evito?
La pulsión de muerte es zorra y silenciosa. No se deja ver nunca, pero cuando las otras pulsiones de vida se acallan, ella entra en juego. Y no sólo eso, sino que se cuela entre las pulsiones de vida.
Muchas veces la gente no puede vivir su vida, sino que en realidad la está soportando: “Y bueno, yo soy así y ya no voy a cambiar”. Cuando vemos más allá de la superficie, dentro de la persona podemos encontrar mensajes muy duros como “no debes ser tú, no debes vivir” o “sin mí no serás nadie”. Mensajes que se van dando de no aceptación en la crianza de una persona pueden hacer que ésta se vaya apagando. Dejando poco a poco quien realmente podría ser, reprimiendo poco a poco todo lo que es, por lo que le dijeron que debería ser.
Ahora bien, si la persona no puede ser quien debe, evidentemente no será nadie. Y si no puedo vivir, su pulsión de muerte la hará morir.
Es por esto que muchos médicos en el mundo recomiendan a los enfermos crónicos que hagan terapia, ya que se ha comprobado que tienen una evolución más favorable que los que no lo hacen.
Esta pulsión se hace más presente muchas veces ante la presencia de padres muy demandantes. Gente que en su vida han reprimido o no han podido realizarse en muchos aspectos y cuando tienen un hijo lo inundan de sus propias expectativas sin esperar un segundo a ver si el chico tiene las propias. En muchos casos, cuando el sujeto intenta tener algún tipo de independencia, o quiere elegir en su vida, se lo desmerece y le explican que toda elección que esta haciendo es errónea (porque no es la que se espera de él/ella). Estos mensajes de “no seas” o “si eres no deberías existir”, a la larga impiden que la persona se desarrolle, es decir, reprima sus pulsiones de vida sublimadas (sus gustos, sexualidad, profesión, relaciones personales), y por ende alimente la de muerte o les deje un lugar más protagónico. Es decir, que su desea sea motivo de represión y por ende su vida.
Me gusta poner un ejemplo muy simple que se ve en algunos casos. En una temprana etapa de la niñez el sujeto empieza a querer explorar, caminar (o intentarlo), subirse a los sillones, andar, correr y conocer “su mundo” (porque aún para el no existe el mundo exterior, sino SU mundo). Pero he visto madres, o padres, que ante el terror que “su futuro” se “rompa” no lo dejan andar, no lo dejan corretear por la calle, ni intentar nada. Ese espacio que se le quita, ese mundo que se le “prohíbe” es el mismo que el día de mañana temerá. Esos son sus espacios de vida, y en la medida que les quitamos espacios de vida, ese exterior, se convierten en espacios de muerte.
Esto no quiere decir que dejen que el nene se rompa la cabeza jugando, pero el explorar, y dar “libertad” a sus expectativas, es una conducta sana tanto para los padres como para los hijos.
Después nos encontramos con estas mismas personas que viven el mundo como algo extraño y sumamente hostil, que les cuesta socializar.
El problema es que en general, esa actitud sofocante de la madre, se repite en toda la vida. Los mayores dirán que el niño es “muy sensible”, pero viendo un poco este frenesí por “proteger”, nos vamos dando cuenta que tiene más que ver con criar al hijo dentro de sus miedos, que en un mundo con actos y consecuencias posibles de habitar.
Si esta actitud no se corta en la crianza (y muchas otras que pueden ser) de esta persona, puede ser un motivo por la cual busque su autodestrucción y la pulsión de muerte prime sobre las de vida. Ya que lo único que sentirá que puede manejar es su muerte. La vida ya sabe que le está prohibida, sus gustos vedados, posiblemente no pueda vivir la sexualidad plenamente, o repetirá en su compañero/a sexual el mismo ámbito represor. El trabajo es un sufrimiento por ejemplo, porque “cuando se trabaja uno no se puede reír”. Las posibilidades de sentirse mejor son imposibles, y aprendió desde pequeño que no será posible, que el mundo no le dará esa oportunidad. Y para colmo se lo enseñaron sus dioses “papá y mamá”. El cuerpo nunca será como soñó porque eso es para los demás. Y a la pareja la quiere, no porque realmente la elija, sino porque es la única que lo acepto. La amistad es un contador de felicidad. Si se junta con gente es para hablar de sus desgracias, nunca se juntará con alguien positivo o que busque mejorías. Y la envidia será el pan de cada día, porque verá en los demás lo que supone que nunca podrá tener.
Todo está empañado por la idea inconsciente que no puede vivir su vida, sino soportarla. Pero está acostumbrado/a… Con lo cual de golpe sus células cancerigenas se activan, o se olvida de usar un condón, cruza la calle sin mirar o encuentra una pseudo aceptación en un cuerpo magnífico hecho con anabolizantes que a la larga le arruinaran los riñones y posiblemente matarán… pero... “Antes de dejar de tener este cuerpo que me da éxito y oculta mi verdadera imagen (fantaseada como mala)… prefiero morir”.
Pulsión de muerte… enigmática, difícil, les aseguro que en muchos casos se puede vencer al menos de forma parcial, ya que en definitiva hacia ella vamos. Pero la pulsión de muerte es parte de la vida, la cuestión no es olvidar ninguna parte del binomio.

Sergio Alonso Ramirez
Psicólogo Psicoanalista


7 comentarios:

  1. Muy Muy buen artículo.

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  2. Me gustaría aportar algo al concepto de "pulsión de muerte". Creo que, como tantas otras cosas en Freud e ignorando que trabajamos con símbolos, esto se a tomado de forma demasiado literal. No es tanto el deseo de finalizar la vida como el deseo de no tener que vivirla y entendamos vida como evolución. Es decir, la PDM lo que pretende es no moverse, permanecer inmóvil, en el mismo estado, o dicho de otro modo, la inercia, y tiene su resumen popular en ese dicho que dice "más vale malo conocido que bueno por conocer". Por eso nos cuesta tanto salir de nuestros círculos viciosos, porque ese es nuestro hogar y arriesgarse a mejorar puede requerir más valor del que se tiene.

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  3. Estoy de acuerdo con Ritts, muy buena lectura. Es el deseo de no tener que vivir la vida.

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  4. Creo que ahi hay una confusión, PDM justamente es ausensia de deseo, es la monotonia, la inercia, el otra vez pan....
    y la imposibilidad de dirigirse a otro lugar, tampoco es el odio, mas bien la indiferencia.
    donde hay algún deseo(aún que sea el de matarse) se a anudado la PDV (la PDM es previa).

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  5. Primero y antes que nada quiero agradecer sus comentarios.
    Y decirles que sí estoy de acuerdo con ustedes que la PDM (pulsión de muerte) tiende a lo que entendemos por muerte, inacción, desidia, no-deseo, pero creo yo que tiene múltiples formas de expresión. Lo que ustedes comentan, es muy cierto, sin embargo, ya desde el propio Freud nos comenta que la misma encontrará vehículos a través de las pulsiones de vida (por ejemplo, el sadismo). Y también comentar que si bien la PDM nos impulsa a la inactividad, lo puede hacer, justamente a través de una actividad muy intensa, que luego, nos llevará a esa inactividad llamada muerte o dejadez, desinterés, etc.
    ¿Realmente la presencia de deseo implica que no haya pulsión de muerte? ¿O quizás a través del deseo la PDM puede estar logrando una meta a futuro?

    (Aclaración: La última frase del artículo “se puede vencer”, sé que es muy utópica, porque no se puede vencer nunca a la muerte, aún así esta dirigida a Legos y creo que comprenden el sentido de la misma)

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  6. como dije la PDM es previa posteriormente se anuda a la PDV, que quiere decir que la presencia de deseo no implica que no exista la muerte sino que se a anudado(como en el masoquismo).
    me parece que a través del deseo la PDM puede estar logrando una meta a futuro.

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  7. Muy buen articulo,comparto plenamente el concepto del articulo....Sergio Alonso lo felicito.

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