"Hay algo que debéis entender de mi forma de trabajar. Cuando me necesitáis y no me queréis, debo quedarme. Cuando me queréis, pero ya no me necesitáis, debo irme... Es un poco triste, pero es así"- película: La niñera mágica.

(Sin embargo, a pesar de mi ausencia física, me tendréis allí donde me necesiten)


21 de diciembre de 2007

Proyección y Transferencia

A veces se puede escuchar la frase, famosa en Argentina, “no proyectes”. Algunos entendidos comprenden a qué se refiere dicha frase, pero lo que muchos tienen dudas es en cómo se diferencia de la Transferencia.

Para decirlo en palabras fáciles: a veces no soportamos o no podemos reconocer sentimientos propios con lo cual, como mecanismo de defensa, nuestra psique proyectará lo que nos sucede pero en otra persona. Por ejemplo: Una chica acaba de romper la relación con su pareja, pero para evitar el dolor y la pena, se quiere auto-convencer que lo tiene todo superado y que esta fantástica. Sin embargo en cuanto ve a otra amiga lo primero que le dice es “te veo triste” y ante la negativa de su respuesta le dice “se nota que esas triste pero no quieres hablar de ello”.
En la proyección lo que reflejamos en el otro es a uno mismo. Lo que no puedo permitirme sentir lo pongo en el otro. De esta forma es más fácil de "encararlo".

Pero la transferencia ya es un tema diferente. Hay muchos teorizaciones sobre la misma dentro del campo psicoanalítico y de cómo se va dando. Lo primero es decir que la transferencia es poner en el otro un vínculo fantasmal. Es decir, en la transferencia, la persona que tengo adelante me va a servir para repetir situaciones y deseos tanto reprimidos como no reprimidos y pasados. Dichas transferencias en la vida cotidiana se dan muy a menudo. Un ejemplo claro es con los símbolos de autoridad como representantes de los padres, por ejemplo. Aquello que no puede penetrar en el consciente, una vez establecido un vínculo afectivo se transfiere y se pone en el otro. Ya no estoy proyectando lo que me pasa a mí, sino lo que me pasa con otro. El que tenemos delante es simplemente una pantalla donde poner aquellos sentimientos que no han tenido oportunidad de salir en el momento correspondiente. Pero en la vida cotidiana dicha transferencia se enlazará con la transferencia del otro. Siempre digo que son mejores los ejemplos que tanta palabrería difícil. En una relación de pareja, muchas veces demandamos al otro que sea esto, que sea lo otro, que cambie, que me de tal cosa o que no me de tal otra. Si nos detenemos a pensar le estamos reclamando algo que no nos reclamamos a nosotros mismos y estamos transfiriendo una demanda quizás: que nos den algo que no nos han dado anteriormente. A contraposición la pareja realizará su contra transferencia y seguramente saque a la luz todo aquello que “ha dado” y que no ha sido valorada por ello, etc, etc. De esta manera, los dos reclamos, se enlazan y parecen una situación real, cuando el origen está dado en lo profundo de sus inconscientes.

Se definen dos tipos de transferencias dentro del psicoanálisis, la positiva y la negativa. En la negativa se transfieren al analista sentimientos o deseos reprimidos hacia otra persona pero de carácter negativo. Puede ser odio, rencor, deseos de matarlo, etc. En la positiva están los sentimientos mas altruistas (por llamarlos de alguna manera) como el amor, cariño e inclusive el deseo.

De ahí que muchos pacientes se enamoran de su analista, como consecuencia del amor que sienten hacia sus padres, pero en este caso también prohibido, y fantasean con dicha idea. De ahí que un analista no debe entrar en dicho enamoramiento. Ya que sabe que es transferencia del paciente y justamente a través de ella se puede llegar a la cura y no entregándose a la misma.

Sin embargo hay otra transferencia que no tiene que ver con lo vivido, sino con lo no experimentado y reprimido. También en el analista se transfiere a aquel mamá o papá que se deseo tener y no se pudo. Algunos pacientes llegan a la consulta y en breve odian al psicoanalista, sin que el mismo haya hecho nada para ello. Pero resulta que ese mismo paciente tiene un rencor muy fuerte hacia su padre, y “casualmente” acusa al psicoanalista de lo mismo. En el caso de la transferencia de lo no vivido, lo que he podido observar es que dependiendo del paciente y el psicoanalista se transferirá en él el deseo de ese padre o de esa madre que deseo, no se tuvo, se reprimió, y ahora se pone (transfiere) en el analista. Esto crea un Imago. Es una imagen que se forma a través de la transferencia sobre el analista. A veces puede ser un pariente que existió y que tenía las cualidades que necesitaba ese niño. Otra, es simplemente una formación que nace de todo lo que no se tuvo. Es como si se tuviera la posibilidad de dibujar el pariente perfecto en una persona.
Freud interpretará las transferencias para que el paciente se haga cargo de sus deseos. Sin embargo Lacan va a decir que es el puente que se forma entre el paciente y el analista para poder atravesar el fantasma del mismo.
Justamente, a través de esta relación transferencial, que el analista está al tanto y puede “leer” el inconsciente del paciente, podrá hablarle dentro de ese marco.
Cuando se supera la transferencia negativa y el paciente puede reconocer todo lo bueno y lo malo de sus semejantes, y comienza la positiva, no sólo hay un recorrido por la historia del paciente, sino que también, en ese recorrido se va generando en el inconsciente del paciente el Imago de ese padre o madre que no tuvo. El que no lo denigro, no le pego, no lo devoró, no lo humillo o no le prohibió volar del hogar y hacer su vida sanamente. Esa imagen en el transcurso del análisis va tomando un rol en el inconsciente del paciente. Y aparece un nuevo personaje (a través de la transferencia con el psicoanalista) que cada vez es más fuerte y por ende le permite llegar a aquellos lugares que antes le eran imposibles.
También por esto el psicoanálisis no juzga ni aconseja. Sólo observa y devuelve una imagen que el paciente está trayendo. Si entrará en los juicios de valores, ya no sería psicoanálisis, sino una terapia común y corriente donde se supone que el analista es el “sujeto que tiene el supuesto saber”. Cuando en realidad quien tiene el saber es el paciente. Lo único que hay que hacer es encontrarlo.
Las personas son su historia. Nadie puede escapar de la misma
¿Pero qué pasa si a través del análisis hay una revisión de esa historia, y en la revisión aparece un personaje nuevo en el inconsciente como un Imago de padre o madre positivo? Pues lo que suele suceder es que los demonios de esa persona no tienen tanto poder, y empieza a aparecer los "ángeles".

Sergio Alonso Ramirez
Psicólogo Psicoanalista

Pd: En el inconsciente no hay tiempo, con lo cual cuando aparece dicho Imago comienza hacer el mismo efecto que hubiese hecho, por ejemplo, un buen padre o madre.


3 comentarios:

  1. Gracias! por hacerme entender por completo y tan explícito lo que es la Transferencia y cómo se desarrolla, aprender que todo esto más bien se trata del bien y del mal. Los psicólogos somos ángeles aquí en la tierra ,para sacarles los demonios a nuestros clientes, lo cuales no les dejan ser funcionar en la tierra, así nos llevamos a ese angel que todos tenemos dentro de nuestro ser.

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